El 25 de marzo tuvo lugar en el Colegio el curso Auditoría interna de clase mundial: herramientas tecnológicas, bajo la coordinación de Armando Patiño Torres, integrante de la comisión T. SE Auditoría Interna. En el encuentro acudieron, Raúl Vaca Castro, presidente de la comisión antes mencionada, y Raúl Celis Gallegos, integrante de la misma.
Los expositores compartieron sobre el uso de la tecnología en la auditoría interna, a través de un caso de éxito en la implementación de herramientas digitales para la mejora u optimización de procesos en una empresa de minería internacional.
Para comenzar, Raúl Vaca comentó que la velocidad de los cambios tecnológicos y las ventajas que pueden proveer hacen indispensable apropiarse de ellas, ya que “la tecnología no es el futuro, es el presente”. Utilizar la tecnología para mejorar procesos de la auditoría interna puede brindar resultados más impactantes, eficientes y fáciles de obtener.
Los expositores organizaron su presentación en cuatro elementos tecnológicos: inteligencia de negocios, automatización, robotización e inteligencia artificial. Cada categoría, además de ser explicada con detalle, se encontró sustentada con los ejemplos prácticos derivados del ejercicio profesional que ambos ponentes han realizado.
La inteligencia de negocios, según describió Vaca, consiste en conocer la empresa mediante información y análisis para permitir la toma de decisiones estratégicas consientes y efectivas; esta labor ya está intrínseca en la auditoría interna, pero puede realizarse con el acompañamiento de la tecnología para fortalecer sus procesos. Para ilustrarlo, los contadores mostraron a la audiencia una serie de tableros de datos construidos en Power BI y señalaron que esta herramienta se ha convertido en una parte fundamental para su labor en la empresa.
Diseñar y emplear estos tableros no se hace con un fin estético, según describen, la intención es elaborar un instrumento que permita manejar, visualizar y presentar información para facilitar y optimizar su análisis. Los expositores describen que cuentan con más de ciento treinta tableros que cumplen ese objetivo y se han construido en función de las necesidades detectadas.
Para elaborar un tablero es necesario entender la extracción, normalización y visualización de datos, pero no se requiere un conocimiento académico o experiencia profesional en tecnología de la información. El entendimiento de los datos ya incluido en las destrezas de la Contaduría Pública y la accesibilidad de las plataformas permite a los contadores dar este salto al uso tecnológico de forma natural si se parte desde la información y la curiosidad.
Posteriormente, los ponentes ahondaron en la automatización de procesos. Mediante el uso de herramientas digitales se optimizaron procesos de recuperación de datos que implicaban el consumo de tiempo al ejecutar tareas con periodicidad definida. La importancia de esta acción reside en el tiempo, un recurso necesario para cumplir con los objetivos de la auditoría interna: demostrar resultados y añadir valor a la administración.
Como seguimiento a ese principio, la robotización fue el siguiente paso, ya que implica la emulación de un ser humano mediante Robotic Process Automation (RPA), cuya intención es reducir costos mediante el decremento de la carga de trabajo. El uso de esta herramienta permite a los auditores enfocarse en el análisis para mejorar su confiabilidad, agilizar la toma de decisiones y maximizar los recursos a su alcance.
Finalmente, para el caso de la inteligencia artificial, los expositores comentaron que suponen un margen de oportunidad que debe ser explorado por las múltiples aplicaciones que pueden suponer un fortalecimiento de procesos; desde el diseño de elementos gráficos hasta la gestión de labores administrativas, e incluso la generación de textos como correos, memorándums y formularios.
Sin embargo, los expertos hacen hincapié en que las ventajas que brindan las tecnologías mencionadas están sucedidas por límites y factores de riesgo. La confiabilidad de la información, la privacidad de los datos e incluso la generación de dependencia por estas herramientas hacen que el contador deba acercarse con inteligencia a todas estas nuevas formas de ejecutar sus labores.
El uso de la tecnología ya forma parte de la labor contable, por lo que adentrarse en su aplicación parece cada vez más inevitable. Por ello, es responsabilidad de los contadores, auditores o no, comenzar a entender su funcionamiento para trazar planes de trabajo que incluyan nuevas formas de hacer contaduría desde la responsabilidad y la prudencia.
Eventos recientes
En un acto que reafirma el compromiso con la profesionalización del servicio público, el Colegio llevó a cabo la firma de las minutas correspondientes al cierre de actividades 2025 y a la apertura del programa de capacitación 2026.El evento, realizado el 30 de marzo, contó con la participación de la licenciada Leidy Ramos Marín, titular de la Dirección Ejecutiva de Desarrollo de Personal y Derechos Humanos de la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF); la maestra Rosalía Ortega López, presidenta del Colegio; y la maestra María Luisa Ramírez Hernández, directora ejecutiva.Dentro de los acuerdos establecidos en la minuta, destaca la impartición de eventos técnicos, tales como la Semana Nacional de Contabilidad Gubernamental, la Semana Nacional de Auditoría Gubernamental y el Taller de Entrega-Recepción en la Administración Pública de la Ciudad de México, así como cursos especializados sobre conceptos, principios y finalidades de la administración pública local.Asimismo, se ratificó el cumplimiento de 300 horas de capacitación en cursos programados por el Colegio, así como la realización del evento Reformas Fiscales 2026, llevado a cabo de manera exitosa el pasado mes de febrero.En este sentido, ambas instituciones acordaron dar apertura a los cursos, con el objetivo de garantizar que las personas servidoras públicas continúen con su desarrollo profesional.Con estas acciones, el Colegio refrenda su compromiso como aliado estratégico del Gobierno de la Ciudad de México, al aportar excelencia técnica para el fortalecimiento del sistema de formación continua.
En el marco de la primera conferencia universitaria del Bienio 2026-2028, la institución llevó a cabo la sesión SAT y jóvenes emprendedores, lo que debes saber antes de iniciar, bajo un nuevo formato de mesa de discusión y preguntas y respuestas, con la participación de especialistas en materia contable.El evento, realizado este 26 de marzo, fue coordinado por el contador Miguel Ángel Ávila, y contó con la participación de Angélica Valladares López, Gabriel Valencia González y Carlos Montes Ojendis, quienes abordaron los principales retos y recomendaciones para quienes buscan emprender en un entorno fiscal digitalizado.Durante su intervención, la maestra Angélica enfatizó que el éxito de un emprendimiento no depende solo de una buena idea, sino de una adecuada planeación financiera y fiscal desde el inicio. Al respecto, señaló que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) debe visualizarse como un aliado estratégico y no como un obstáculo.Explicó que uno de los primeros pasos para emprender es la inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), así como la obtención de herramientas clave como la e.firma y el buzón tributario. Asimismo, destacó la relevancia de elegir correctamente el régimen fiscal y mantener un control adecuado de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI).Por su parte, Gabriel Valencia hizo hincapié en el alto nivel de digitalización del SAT, lo que permite a la autoridad monitorear en tiempo real el cumplimiento de las obligaciones. En este sentido, destacó que los emprendedores deben adaptarse a este entorno tecnológico y comprender las reglas fiscales como parte de un “tablero de ajedrez”.También, resaltó la importancia de conceptos como la razón de negocio y la materialidad de las operaciones y añadió que la asesoría contable debe evolucionar hacia un enfoque estratégico.En tanto, Carlos Montes coincidió en que, antes de preocuparse por el SAT, el emprendedor debe tener claridad sobre su modelo de negocio, ya que esto determinará sus obligaciones fiscales. Señaló que una correcta asesoría desde el inicio evita errores comunes, como la elección inadecuada del régimen o el incumplimiento de obligaciones.En virtud de lo anterior, coincidieron en que el entorno fiscal actual exige mayor rigor desde el inicio de operaciones. Entre los puntos clave, destacaron la necesidad de garantizar la materialidad de las operaciones, evitar la mezcla de finanzas personales y empresariales, y cumplir no solo con obligaciones fiscales, sino también con disposiciones en materia de seguridad social.Por último, los expertos concluyeron que la formalidad no solo permite cumplir con la ley, sino que abre la puerta a mayores oportunidades, como el acceso a financiamiento; y abrieron paso a la ronda de preguntas y respuestas por los participantes.
Con el objetivo de fortalecer la práctica profesional y promover una cultura organizacional basada en la excelencia, la comisión de Calidad de las Firmas de Contadores Públicos del Colegio llevó a cabo el 25 de marzo el curso Normas Internacionales de Gestión de Calidad 1 y 2 y NIA 220 Revisada, un espacio de análisis y actualización normativa que reunió a especialistas en la materia.Bajo la coordinación de Rosa Isabel Pedraza Curiel, el evento contó con la participación de José Ángel Lucio Bernal, Jorge Adrián Ramírez Soriano, Emilio Hernández Rodríguez, José Emilio Martínez Gutiérrez, Verónica Flores Acosta, Miguel Ángel Castillo Ruiz, Luis Eduardo Lazcano Luviano y Jorge Uriel Sánchez Cedillo, todos integrantes de la comisión organizadora.Durante la jornada, José Ángel Lucio Bernal destacó que el propósito central del curso es difundir la normatividad aplicable y compartir experiencias que permitan a las firmas implementar con éxito sistemas de gestión de calidad. Subrayó que este aspecto cobra especial relevancia ante las revisiones anuales del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, las cuales enfatizan el cumplimiento de dichos sistemas como medida para evitar consecuencias negativas.En su intervención, Jorge Adrián Ramírez Soriano explicó que la NIGC 1 establece la necesidad de diseñar, implementar y operar un sistema que garantice, con seguridad razonable, el cumplimiento de las responsabilidades profesionales y la emisión de informes adecuados. Enfatizó que la calidad debe entenderse como un proceso transversal dentro de la firma, que exige un enfoque proactivo y un liderazgo comprometido.Por su parte, Emilio Hernández Rodríguez abordó el proceso de valoración de riesgos, señalando que este debe partir de la identificación de objetivos de calidad, el reconocimiento de riesgos asociados y la implementación de respuestas para mitigarlos. Destacó la importancia de que este proceso sea continuo y adaptable a las características particulares de cada firma.En el ámbito de la relación con clientes, José Emilio Martínez Gutiérrez enfatizó la necesidad de realizar evaluaciones previas, o background checks, para analizar la integridad y valores éticos de los clientes potenciales, así como su impacto reputacional. También advirtió sobre los riesgos de dependencia financiera excesiva, que podrían comprometer la independencia del auditor.Verónica Flores Acosta resaltó que la NIGC 1 fortalece los requerimientos en materia de información y comunicación, al exigir objetivos de calidad medibles y una interacción efectiva con distintos actores, tanto internos como externos, definiendo claramente la naturaleza, oportunidad y alcance de estas comunicaciones.Uno de los puntos clave fue expuesto por Miguel Ángel Castillo Ruiz, quien señaló que la calidad en auditoría se construye de manera progresiva y no en una sola etapa. Explicó que las normas de gestión de calidad y la NIA 220 deben aplicarse de forma integral, destacando el papel del revisor de calidad como un agente independiente que cuestiona los juicios significativos del socio del encargo, sin que ello implique una segunda auditoría.En la misma línea, Luis Eduardo Lazcano Luviano profundizó en la aceptación y continuidad de clientes conforme a la NIA 220, describiéndola como un filtro preventivo esencial. Identificó tres factores clave: la integridad del cliente, la capacidad operativa de la firma y el cumplimiento de los principios éticos e independencia. Asimismo, subrayó la importancia de documentar adecuadamente estos procesos.Finalmente, Jorge Uriel Sánchez Cedillo abordó los recursos del encargo, clasificándolos en humanos, tecnológicos e intelectuales. Destacó que el uso adecuado de la tecnología puede mejorar la eficiencia y calidad, aunque advirtió sobre los riesgos de dependencia excesiva y la necesidad de capacitación constante. También subrayó la relevancia de contar con conocimiento actualizado y políticas bien documentadas.