El plazo máximo para la presentación de la declaración anual para personas físicas 2024 se vence el próximo 30 de abril, con el fin de disipar las dudas más recurrentes acerca de este proceso, el Colegio presentó un espacio para explorar los aspectos clave a contemplar al respecto.
De esta forma, el 8, 9 y 10 de abril se presentó el curso Consideraciones en la declaración anual para personas físicas 2024, bajo la coordinación de María Asunción de la O Flores, integrante de la comisión D. Fiscal 1. Se contó con apoyo de un panel enriquecido de expertos conformado por Alberto Guillermo Castelló Durán, Juan Manuel Franco Gallardo, Mirella Mirandina Plácido Hernández, Arturo Halgraves Cerda, Leticia Miriam Islas Benítez, Mario Ramón Escobosa Barojas, Angélica Leticia Valladares López e Israel Miñón Solano; todos integrantes de la comisión T. Fiscal.
Para comenzar con la jornada, Alberto Castelló comentó las generalidades respecto a la declaración anual contenidas en la Ley de Impuesto sobre la Renta (LISR) y la Resolución Miscelánea Fiscal (RMF). Posteriormente, señaló que las personas físicas sin la obligación de presentar la declaración anual están en su derecho de hacerlo; y explicó brevemente aquellas consideraciones para tener en cuenta con el fin de conocer si una persona es sujeto obligado a dicha presentación.
Posteriormente, Juan Franco, Mirella Plácido y Leticia Islas dedicaron sus aportaciones a describir los ingresos acumulables y deducciones autorizadas para los distintos tipos de ingresos: Ingresos por actividades empresariales y profesionales; arrendamiento; enajenación y adquisición de bienes; intereses; dividendos; premios; retenciones por derechos de autor; etc.
Para todos estos ingresos, los expertos dictaminaron lo mismo: el conocimiento de las condiciones de cada uno de estos tipos es relevante para la apropiada presentación de la declaración anual. Aun cuando aparentan independencia en sus reglas, todos terminan sumándose entre sí; por lo que para aquellos sujetos que perciban distintos tipos de ingresos, un error supondría un cumplimiento inapropiado de obligaciones fiscales.
Además, se señaló la importancia de mantener un registro y soporte documental que permita respaldar lo dicho en la declaración anual para permitir, si fuera el caso, un adecuado seguimiento de las inconsistencias que pudieran presentarse.
Para complementar lo dicho hasta ahora, Arturo Halgraves se encargó de compartir los ocho tipos de deducciones personales contenidas en el artículo 151 de la LISR, las cuales son adicionales y permiten la reducción de la base gravable a los contribuyentes.
El expositor comentó que cada una de estas deducciones cuenta con sus propios requisitos y se encuentran limitadas. Este límite dicta que la suma de las deducciones no puede superar cinco veces el valor anual de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) ni el 15% del total de los ingresos totales. Sin embargo, comentó que la sugerencia general para los contribuyentes es presentar su declaración, aunque no tengan la obligación si se tienen deducciones personales; ello con el fin de disminuir su carga impositiva.
Con el objetivo de reforzar el contenido normativo compartido, Angélica Valladares y Mario Escobosa dedicaron su exposición a ejemplos prácticos del cálculo de ISR que incluyeran distintos supuestos y tipos de ingresos. Con ello, reiteraron en lo descrito previamente: se debe entender la normativa relativa a la declaración de forma integral para el cálculo del ISR y siempre se debe contar con papeles de trabajo que respalden la información que se presenta.
Además, cuando se refirieron al llenado de los datos de la declaración en la plataforma digital, los ponentes exhortaron a validar toda la información con los cálculos y documentos realizados; esta consideración se debe a que la autoridad puede omitir deducciones, retenciones o pagos provisionales debido a errores en comprobantes o actualizaciones del aplicativo.
En esa línea, y para cerrar el curso, Israel Miñon aportó un paseo por el llenado de la plataforma digital de la declaración anual; comentó los aspectos más relevantes del proceso y algunos errores que deben evitarse mediante diversos ejemplos prácticos que pudieron reflejar todo lo aprendido dentro del evento.
Eventos recientes
En un acto que reafirma el compromiso con la profesionalización del servicio público, el Colegio llevó a cabo la firma de las minutas correspondientes al cierre de actividades 2025 y a la apertura del programa de capacitación 2026.El evento, realizado el 30 de marzo, contó con la participación de la licenciada Leidy Ramos Marín, titular de la Dirección Ejecutiva de Desarrollo de Personal y Derechos Humanos de la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF); la maestra Rosalía Ortega López, presidenta del Colegio; y la maestra María Luisa Ramírez Hernández, directora ejecutiva.Dentro de los acuerdos establecidos en la minuta, destaca la impartición de eventos técnicos, tales como la Semana Nacional de Contabilidad Gubernamental, la Semana Nacional de Auditoría Gubernamental y el Taller de Entrega-Recepción en la Administración Pública de la Ciudad de México, así como cursos especializados sobre conceptos, principios y finalidades de la administración pública local.Asimismo, se ratificó el cumplimiento de 300 horas de capacitación en cursos programados por el Colegio, así como la realización del evento Reformas Fiscales 2026, llevado a cabo de manera exitosa el pasado mes de febrero.En este sentido, ambas instituciones acordaron dar apertura a los cursos, con el objetivo de garantizar que las personas servidoras públicas continúen con su desarrollo profesional.Con estas acciones, el Colegio refrenda su compromiso como aliado estratégico del Gobierno de la Ciudad de México, al aportar excelencia técnica para el fortalecimiento del sistema de formación continua.
En el marco de la primera conferencia universitaria del Bienio 2026-2028, la institución llevó a cabo la sesión SAT y jóvenes emprendedores, lo que debes saber antes de iniciar, bajo un nuevo formato de mesa de discusión y preguntas y respuestas, con la participación de especialistas en materia contable.El evento, realizado este 26 de marzo, fue coordinado por el contador Miguel Ángel Ávila, y contó con la participación de Angélica Valladares López, Gabriel Valencia González y Carlos Montes Ojendis, quienes abordaron los principales retos y recomendaciones para quienes buscan emprender en un entorno fiscal digitalizado.Durante su intervención, la maestra Angélica enfatizó que el éxito de un emprendimiento no depende solo de una buena idea, sino de una adecuada planeación financiera y fiscal desde el inicio. Al respecto, señaló que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) debe visualizarse como un aliado estratégico y no como un obstáculo.Explicó que uno de los primeros pasos para emprender es la inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), así como la obtención de herramientas clave como la e.firma y el buzón tributario. Asimismo, destacó la relevancia de elegir correctamente el régimen fiscal y mantener un control adecuado de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI).Por su parte, Gabriel Valencia hizo hincapié en el alto nivel de digitalización del SAT, lo que permite a la autoridad monitorear en tiempo real el cumplimiento de las obligaciones. En este sentido, destacó que los emprendedores deben adaptarse a este entorno tecnológico y comprender las reglas fiscales como parte de un “tablero de ajedrez”.También, resaltó la importancia de conceptos como la razón de negocio y la materialidad de las operaciones y añadió que la asesoría contable debe evolucionar hacia un enfoque estratégico.En tanto, Carlos Montes coincidió en que, antes de preocuparse por el SAT, el emprendedor debe tener claridad sobre su modelo de negocio, ya que esto determinará sus obligaciones fiscales. Señaló que una correcta asesoría desde el inicio evita errores comunes, como la elección inadecuada del régimen o el incumplimiento de obligaciones.En virtud de lo anterior, coincidieron en que el entorno fiscal actual exige mayor rigor desde el inicio de operaciones. Entre los puntos clave, destacaron la necesidad de garantizar la materialidad de las operaciones, evitar la mezcla de finanzas personales y empresariales, y cumplir no solo con obligaciones fiscales, sino también con disposiciones en materia de seguridad social.Por último, los expertos concluyeron que la formalidad no solo permite cumplir con la ley, sino que abre la puerta a mayores oportunidades, como el acceso a financiamiento; y abrieron paso a la ronda de preguntas y respuestas por los participantes.
Con el objetivo de fortalecer la práctica profesional y promover una cultura organizacional basada en la excelencia, la comisión de Calidad de las Firmas de Contadores Públicos del Colegio llevó a cabo el 25 de marzo el curso Normas Internacionales de Gestión de Calidad 1 y 2 y NIA 220 Revisada, un espacio de análisis y actualización normativa que reunió a especialistas en la materia.Bajo la coordinación de Rosa Isabel Pedraza Curiel, el evento contó con la participación de José Ángel Lucio Bernal, Jorge Adrián Ramírez Soriano, Emilio Hernández Rodríguez, José Emilio Martínez Gutiérrez, Verónica Flores Acosta, Miguel Ángel Castillo Ruiz, Luis Eduardo Lazcano Luviano y Jorge Uriel Sánchez Cedillo, todos integrantes de la comisión organizadora.Durante la jornada, José Ángel Lucio Bernal destacó que el propósito central del curso es difundir la normatividad aplicable y compartir experiencias que permitan a las firmas implementar con éxito sistemas de gestión de calidad. Subrayó que este aspecto cobra especial relevancia ante las revisiones anuales del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, las cuales enfatizan el cumplimiento de dichos sistemas como medida para evitar consecuencias negativas.En su intervención, Jorge Adrián Ramírez Soriano explicó que la NIGC 1 establece la necesidad de diseñar, implementar y operar un sistema que garantice, con seguridad razonable, el cumplimiento de las responsabilidades profesionales y la emisión de informes adecuados. Enfatizó que la calidad debe entenderse como un proceso transversal dentro de la firma, que exige un enfoque proactivo y un liderazgo comprometido.Por su parte, Emilio Hernández Rodríguez abordó el proceso de valoración de riesgos, señalando que este debe partir de la identificación de objetivos de calidad, el reconocimiento de riesgos asociados y la implementación de respuestas para mitigarlos. Destacó la importancia de que este proceso sea continuo y adaptable a las características particulares de cada firma.En el ámbito de la relación con clientes, José Emilio Martínez Gutiérrez enfatizó la necesidad de realizar evaluaciones previas, o background checks, para analizar la integridad y valores éticos de los clientes potenciales, así como su impacto reputacional. También advirtió sobre los riesgos de dependencia financiera excesiva, que podrían comprometer la independencia del auditor.Verónica Flores Acosta resaltó que la NIGC 1 fortalece los requerimientos en materia de información y comunicación, al exigir objetivos de calidad medibles y una interacción efectiva con distintos actores, tanto internos como externos, definiendo claramente la naturaleza, oportunidad y alcance de estas comunicaciones.Uno de los puntos clave fue expuesto por Miguel Ángel Castillo Ruiz, quien señaló que la calidad en auditoría se construye de manera progresiva y no en una sola etapa. Explicó que las normas de gestión de calidad y la NIA 220 deben aplicarse de forma integral, destacando el papel del revisor de calidad como un agente independiente que cuestiona los juicios significativos del socio del encargo, sin que ello implique una segunda auditoría.En la misma línea, Luis Eduardo Lazcano Luviano profundizó en la aceptación y continuidad de clientes conforme a la NIA 220, describiéndola como un filtro preventivo esencial. Identificó tres factores clave: la integridad del cliente, la capacidad operativa de la firma y el cumplimiento de los principios éticos e independencia. Asimismo, subrayó la importancia de documentar adecuadamente estos procesos.Finalmente, Jorge Uriel Sánchez Cedillo abordó los recursos del encargo, clasificándolos en humanos, tecnológicos e intelectuales. Destacó que el uso adecuado de la tecnología puede mejorar la eficiencia y calidad, aunque advirtió sobre los riesgos de dependencia excesiva y la necesidad de capacitación constante. También subrayó la relevancia de contar con conocimiento actualizado y políticas bien documentadas.