Con el objetivo de aprender cómo debe ser atendido el riesgo de fraude tanto por el auditor interno como por el forense, la comisión técnica del Sector Empresarial Auditoría Interna del Colegio llevó a cabo, el 8 de julio, el curso Auditoría interna, interacción con auditoría forense.
El presidente de la comisión organizadora, Fernando Pérez Mendoza, fue el encargado abrir el evento. En su participación, habló sobre el papel del auditor interno y los procesos que estos llevan dentro de las organizaciones de acuerdo con el Marco Internacional para la Práctica Profesional (MIPP) del Instituto de Auditores Internos.
Explicó que el riesgo de fraude está presente en todas las empresas, ya sea en mayor o menor grado y esto depende de diversos factores tanto internos como externos. “El fraude, penosamente, es una práctica que puede afectar a cualquier organización en cualquier momento, pero aumenta más en tiempos de crisis”.
Puntualizó que, aunque la auditoría forense es la encargada de investigar los fraudes, el auditor interno también juega un papel importante para la detección de estos actos.
Asimismo, presentó un método de cuatro pasos para identificar los riegos de fraude y su materialización:
Por otro lado, Gabriela Zepeta Mejía, integrante de la comisión entes mencionada, platicó, en primera instancia, sobre los objetivos de la auditoría forense, así como sus dos tipos de enfoques que coadyuvan a determinar cuál será el plan de acción en una organización para el tratamiento del problema de fraude, que son: auditoría forense preventiva y auditoría forense detectiva.
Zepeta Mejía explicó que, dentro del fraude, materia principal de la auditoría forense, se deben de considerar los elementos señalados en dos teorías el Triángulo del Fraude y el Diamante del Fraude, mismos que explican los factores que hacen que una persona llegue a cometer este tipo de actos ilícitos.
"Los dos enfocan su estudio en los elementos de oportunidad, motivación, y racionalización; sin embargo, la teoría del diamante aporta un cuarto elemento, que es la capacidad, centrada en los conocimientos y habilidades intelectuales necesarias que debe tener una persona para cometer un fraude”.
También, desglosó de manera detallada el proceso de la auditoría forense, que consta de cinco etapas: 1) evaluación preliminar, 2) planificación, 3) ejecución, 4) informe y 5) monitoreo.
Finalmente, María del Rocio Hernández Romero, miembro de la comisión organizadora, charló acerca de los conocimientos y cualidades del auditor forense, el perfil del defraudador y la vinculación entre la auditoría interna con la auditoria forense.
Eventos recientes
Como promotor del desempeño profesional desde una perspectiva basada en valores, el Colegio de Contadores Públicos de México realizó su 7. ° Foro de Ética el pasado martes 26 de agosto de 2025.El evento abordó los desafíos y estrategias del ejercicio de la contaduría actual. La bienvenida estuvo a cargo del presidente del Colegio, Adolfo Ramírez Fernández del Castillo, y del presidente del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, Héctor Amaya Estrella, quienes mencionaron la conveniencia de la actuación profesional conforme a valores y la relevancia creciente de la ética en un entorno cambiante y digital. La primera ponencia corrió a cargo de Juan Carlos Lugo Domínguez, quien abordó la relevancia de la Junta de Honor como órgano garante de la ética en la profesión contable y la próxima incorporación sobre el uso inteligencia artificial (IA) en el ejercicio profesional, la cual retomará los principios de la Unión Europea y de la Unesco sobre la IA, la cual debe ser explicativa, con solidez técnica y con supervisión humana.Estableció que: “El juicio crítico no puede delegarse a un algoritmo, se amenaza la independencia, ya que el juicio es lo más valioso de un auditor. Hay que tener presente que el uso de la IA conlleva un riesgo civil, legal. Debe asegurar transparencia, seguridad en la información y actualización de competencias”.El siguiente tema fue la Norma Internacional de Gestión de Calidad o NIGC-1, a cargo de Judith Galván Rodríguez, quien explicó que esta norma retoma el Código de Ética del IAASB para asegurar el buen desempeño de la auditoría. Expresó que: “La ética no es binaria, el cumplimiento sí lo es. El código de ética y las normas son guías para determinar el cumplimiento. La profesión contable se ha distinguido por poner en blanco y negro las directrices del comportamiento y así mejorar la confianza en la profesión”.Dentro de la NIGC-1, resaltó la ética como eje para su cumplimiento a través de documentar procesos, contar con un gobierno corporativo, no tener relaciones personales entre el cliente y el auditor (quien debe ser un profesional razonablemente informado y contar con el juicio para determinar el uso de la IA) y cuidar los medios por los que se comparte información. Todo ello, para no comprometer la integridad del auditor o la firma por un beneficio económico, medidas que contrarrestan el conflicto de interés y previenen o detectan el fraude.La siguiente ponencia corrió a cargo de Cynthia Escoffie Caballero y versó acerca de la ética en la Prevención de Lavado de Dinero (PLD). Refirió a las sanciones recientes aplicadas a tres instituciones financieras mexicanas acusadas de presunto lavado de dinero por el gobierno de Estados Unidos y que han derivado en la modificación de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI).Al analizar el caso, observó faltas de control y de comportamiento ético, lo que ha dañado la reputación de las empresas, sus funcionarios y grupos de relación. Al respecto comentó: “No se habla de cumplimiento sin hablar de ética. Es necesario identificar a los clientes de los despachos y usuarios finales, detectar patrones de comportamiento, hacer análisis de riesgo, conocer las obligaciones y sanciones que representa el acto u omisión”. Recaló que es necesario tener mayor comunicación y claridad en las relaciones comerciales, no normalizar los desvíos o justificar el “siempre se ha hecho así”, hacer las preguntas correctas, no limitarse a seguir instrucciones o tener exceso de confianza, pues la confianza sin supervisión destruye, y “un mal negocio puede terminar todo el negocio”.Para concluir el foro, Karina Tapia Iturriaga compartió sobre la IES 4, ética, actitudes y valores profesionales. Explicó que esta norma internacional (que entrará en vigor el 6 de julio de 2026) establece los lineamientos de formación de los futuros contadores, se basa en los valores y actitudes para ofrecer un servicio, promover el interés público, el respeto por la ley, el compromiso con la calidad y el aprendizaje continuo.“Como formadores, y de acuerdo con la IES 4, debemos fomentar, entre nuestros jóvenes, reflexiones sobre dilemas éticos y cómo solucionarlos, fortalecer el pensamiento crítico, el juicio moral y la capacidad de analizar diferentes perspectivas antes de tomar decisiones. Todos tenemos dilemas éticos, todos los días, la cuestión es cómo los enfrentamos.”Recalcó la necesidad de renovar constantemente los planes de estudio, la incorporación de tecnología, hacer énfasis en la sostenibilidad y sembrar en los jóvenes una conciencia de escalabilidad, pues la imagen propia es la imagen de la empresa, cada uno tiene la capacidad de crearla o destruirla. El foro fue clausurado por María de Lourdes Nabor Cadena, presidenta de la comisión de Ética, organizadora del evento, y coordinado por Lucía Mónica López Mirafuentes y Edgar Alejandro Romero León.
Con la finalidad de capacitar a los participantes en la identificación de costos internos de financiamiento y el uso de herramientas financieras, se llevó a cabo el curso en línea Análisis financiero: estrategia de desarrollo para las empresas los días 26, 27 y 28 de agosto.El curso fue organizado por la comisión técnica de Apoyo al Ejercicio Independiente, el cual contó con la participación de los contadores José Luis Rodríguez Hernández y Juan Carlos Pedraza Reyna (moderador), así como del actuario Juan Fernando Basaldúa Mayr.El primer día, el contador José Luis Rodríguez Hernández abordó el análisis financiero como una herramienta fundamental para evaluar el desempeño y la salud económica de una empresa, permitiendo la toma de decisiones informadas, la identificación de fortalezas y debilidades, y la planificación de estrategias de crecimiento sostenible. Entre los temas que se trataron se encuentran el análisis vertical y horizontal, las razones financieras (de liquidez, endeudamiento, rentabilidad y eficiencia) y sus limitaciones. Además, se discutieron conceptos como capital de trabajo, ciclo financiero, flujo de caja (Cash flow), método de la cantidad de pedido económico (EOQ), Costo Promedio Ponderado de Capital (WACC), Valor Económico Agregado (EVA) y el Z-Score de Altman.Durante la segunda y tercera jornada, el actuario Juan Fernando Basaldúa Mayr se centró en los métodos de evaluación y control de inventarios, destacando su importancia para optimizar costos, evitar pérdidas y asegurar la disponibilidad de productos. Se mencionaron los objetivos de la administración de almacenes, como lograr entregas oportunas, manejar la incertidumbre de la demanda y mejorar la rotación de inventarios.El curso concluyó con casos prácticos de los aprendido durante las jornadas, entrega de reconocimientos a los participantes y una sesión de preguntas y respuestas.
La Inteligencia Artificial (IA) se está convirtiendo en una herramienta indispensable para el sector contable y financiero. Para profundizar en sus aplicaciones y cómo está cambiando la forma en se toman decisiones, se llevó a cabo el curso Herramientas para Inteligencia Artificial el 22 de agosto. El curso estuvo centrado en la aplicación práctica de la IA, bajo la coordinación de las comisiones de Prevención de Lavado de Dinero y Tecnologías Financieras y Emergentes, y contó con la participación de Alejandro Méndez Rueda como ponente, quien fue recibido por los coordinadores Gilberto Jesús Morales Navarrete y Viridiana Gutiérrez López. Durante su presentación, el contador Méndez Rueda destacó cómo la IA brinda nuevas capacidades de análisis para la toma de decisiones en un entorno económico cada vez más complicado. El objetivo del curso fue ofrecer una introducción a la IA y explorar sus aplicaciones en la contabilidad y la gestión financiera. En la primera parte del curso, se discutieron los conceptos básicos de la IA, definiéndola como un conjunto de técnicas que imitan la inteligencia humana para automatizar tareas. Méndez Rueda explicó varias técnicas de IA aplicadas a la gestión financiera empresarial: Sistemas expertos. Herramientas que simulan el pensamiento de expertos humanos para la toma de decisiones en áreas como auditoría o análisis de inversiones. Minería de datos: Una técnica esencial para extraer información valiosa de grandes volúmenes de datos. Redes neuronales. Se describieron sus arquitecturas y cómo se diferencian del cerebro biológico, mostrando su potencial para el análisis complejo. También se mencionaron otros conceptos como algoritmos genéticos, lógica difusa y la teoría de los conjuntos aproximados (rough sets). Por último, el contador Alejandro Méndez rueda destacó cómo la inteligencia artificial puede transformar la contabilidad al hacerse cargo de tareas rutinarias y mejorar la precisión de los datos. “Esto permitirá a los contadores concentrarse en actividades de mayor valor, como el análisis predictivo y la gestión de riesgos, lo que a su vez impulsa una toma de decisiones más eficiente y adecuada”, concluyó.El curso cerró con la entrega de certificados virtuales.