Como parte de la importancia de la educación y experiencia en la profesión contable para otorgar conocimiento, habilidades, valores, ética y actitudes que permitan continuar adaptándose al cambio, el Colegio, llevó a cabo el 24 de marzo el curso Competencias para el desarrollo de la contaduría, PIF 2, 3 y 4, espacio en el que se analizaron los principales Pronunciamientos Internacionales de Formación (PIF).
El foro contó con las participaciones de Carlos Cristino Medina Ortíz, Graciela Enríquez Guadarrama, José Antonio Mancilla Romero y Claudia Valentina Palencia García, maestros e integrantes de la comisión de Educación del Colegio, quienes debatieron acerca de las buenas prácticas del contador público, lo anterior derivado de los ocho PIF.
En la primera intervención del día, Carlos Medina Ortíz charló sobre las características para futuros profesionistas contables, al respecto comentó que los PIF establecen un punto de calificación en el que se deberán evaluar las capacidades y competencia mínima que debe demostrar una persona para ser considerada como un contador profesional. En ese sentido, señaló que la meta de la contaduría, así como de la experiencia práctica, es formar contadores públicos competentes, que sean capaces de establecer contribuciones positivas.
Sobre los cambios constantes en la sociedad, el especialista consideró importante que el profesional debe desarrollar y mantener una actitud de constante aprendizaje para garantizar su competencia y eficacia enfocada hacia el bienestar social. “Estas capacidades ayudarán a identificar problemas, saber qué conocimiento se requiere para resolverlos, en dónde encontrarlo y cómo aplicarlo de una manera ética para alcanzar soluciones apropiadas”, puntualizó Medina Ortíz.
Bajo este tenor, Graciela Enríquez dirigió su participación al análisis de la PIF 2 Desarrollo Profesional Inicial-Competencia técnica, destacando que en este proceso se encuentran los conocimientos mínimos para ejercer la profesión contable.
La especialista informó que este pronunciamiento establece 11 áreas de competencia técnica, así como los resultados del aprendizaje que, como mínimo, debe alcanzar el aspirante: contabilidad e información financiera, contabilidad administrativa, finanzas y gestión financiera, impuestos, auditoría y aseguramiento, gobierno corporativo, leyes y regulaciones de negocios, tecnología de la información, entorno de negocios, economía y estrategia de negocios.
Enríquez Guadarrama agregó que en México el desarrollo de las competencias técnicas y habilidades profesionales son responsabilidad de los cuerpos técnicos académicos de las distintas áreas del conocimiento de las Instituciones de Educación Superior (IES), quienes deben gestionar los planes de estudio de la carrera.
Por otro lado, Mancilla Romero dialogó sobre las características del PIF 3 Habilidades Profesionales, cuyo objetivo es establecer las habilidades profesionales que el aspirante necesita demostrar al final del Desarrollo Profesional Inicial (DPI) para poder llevar a cabo dicha función.
Explicó que el PIF 3 especifica las áreas de competencia y los resultados del aprendizaje que describen las habilidades profesionales, siendo de tipo:
En su participación refirió que la formación de habilidades profesionales debe ser integral y no se debe perder de vista las necesidades actuales de los usuarios de la información financiera, considerando los constantes cambios que rodean a la profesión.
Finalmente, Claudia Valentina Palencia García cerró las participaciones conversando acerca de la PIF 4 Valores Profesionales, Ética y Actitudes; detalló que este pronunciamiento establece cinco principios fundamentales de la ética profesional: la integridad, la objetividad, la diligencia, la confidencialidad y el comportamiento profesional.
Recalcó que este procedimiento pretende fomentar el escepticismo profesional y el juicio profesional, de modo que se pueda aplicar críticamente una mentalidad inquisitiva para valorar la información financiera y otra información relevante, además de identificar y evaluar alternativas razonadas.
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Con el fin de revisar las disposiciones éticas aplicables a la al contador público en México, el 28 de abril se presentó un curso donde se analizaron las actualizaciones de Código de Ética Profesional del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) 2026 para fortalecer el criterio de los asistentes en la toma de decisiones ante dilemas éticos: Modificaciones al Código de Ética Profesional.María Margarita Aranda Martínez, integrante de la comisión de Ética y Responsabilidad Profesional y presidenta de la Comisión Nacional de Ética Profesional, fue la asignada a compartir estas actualizaciones en el Código de Ética Profesional (CEP). Para iniciar su ponencia señaló que estas modificaciones derivan de una armonización con las disposiciones del Código Internacional de Ética para Profesionales de la Contabilidad del Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores (IESBA, por sus siglas en inglés).La especialista comentó la estructura actual del CEP y los cinco principios fundamentales sobre los cuales se sustenta: integridad, objetividad, diligencia, confidencialidad y comportamiento profesional. Posteriormente, se desarrollaron los tres ejes de los cambios promulgados el 2025 en el código: tecnología de la información, auditoría de grupos y planificación fiscal.Para el primer caso, los cambios integran los retos y oportunidades impulsados por la aplicación de distintas tecnologías de la información en la labor del contador público y se enfocan en reforzar principios fundamentales como la confidencialidad y la diligencia profesional. Según lo comentado por la contadora Aranda, el uso de nuevas tecnologías demanda un nivel de supervisión y control que permita su uso adecuado para cada propósito. Poder discernir el uso apropiado requiere conocimiento especializado y, en consecuencia, capacitación continua; además, se debe sustentar el uso de la tecnología en controles y supervisión que brinden parámetros apropiados para la correcta toma de decisiones. Con estos cambios se promueve a que las personas especialistas en contaduría pública conozcan los medios digitales que emplean y desarrollen los conocimientos necesarios para cada actividad que los involucre. A manera de resumen, la experta brindó un panorama general sobre los aspectos que debe considerar un contador público al usar la tecnología, como el alcance de la dependencia en un producto tecnológico o si ésta ya está probada y evaluada para su uso apropiado.En segunda instancia, se habló sobre el eje de planificación fiscal, que busca la adopción de terminología alineada con el CEP y las legislaciones aplicables; esta adición permite disipar la incertidumbre y promover el cumplimiento de los principios fundamentales en concordancia con el ejercicio profesional. Aranda señaló que, al prestar servicios de planificación fiscal, el contador público se expone a amenazas como interceder por el cliente o a la intimidación, por lo que fortalecer el CEP en esta materia es fundamental para permitir al prestador de servicios evaluar las amenazas y preservar los principios fundamentales.El último eje, relacionado a Auditoría de grupos, incluye consideraciones para mantener la independencia en este tipo de auditorías a los estados financieros y se enfatiza en la importancia de la comunicación adecuada entre las partes. De esta forma, se exalta la responsabilidad del profesional en hacer un ejercicio de sincronización y coordinación que permita el intercambio de observaciones e integre esfuerzos para recuperar hallazgos precisos y de valor para la toma de decisiones.Para cerrar la presentación, el foro contó con la participación de tres expertos que compartieron ejemplos de cómo el CEP media sus ejercicios profesionales de manera práctica: Hatzel Misael Gómez Sandoval, en su práctica docente; Claudia Balderas Conde, como auditora externa; y Edgar Alejandro Romero León, en el área de finanzas. En conjunto, estas participaciones permitieron demostrar a la audiencia que el Código de Ética Profesional fundamenta las bases de un actuar profesional responsable, objetivo e íntegro.
La comisión de Sostenibilidad del Colegio organizó el foro Control Interno ASG: del reporteo al aseguramiento, espacio enfocado en los cambios que están redefiniendo la forma en que las organizaciones reportan y gestionan su información ambiental, social y de gobernanza (ASG).Durante la sesión, realizada el 28 de abril, Diana Sánchez García, Nicte Yara Hidalgo Valdivieso y Carlos Carrillo Contreras compartieron sus perspectivas sobre este proceso de transformación. A pesar de abordar el tema desde distintos ángulos, los tres especialistas coincidieron en un punto fundamental: la sostenibilidad se consolida como un elemento estratégico que requiere estructuras formales de control y mecanismos de aseguramiento que respalden la confiabilidad de la información.Diana Sánchez García abrió la jornada abordando la transformación de los reportes de sostenibilidad. Explicó que, durante años, las empresas divulgaron información bajo criterios propios, lo que generó inconsistencias, comparabilidad limitada y riesgos de manipulación. “Este contexto dio paso a la creación de normas estandarizadas, tanto internacionales como nacionales, que buscan dotar de mayor transparencia y confiabilidad a los datos ASG”, comentó.En su intervención, destacó que a partir de 2026 la divulgación de información de sostenibilidad dejará de ser opcional, lo que incrementa la necesidad de contar con procesos sólidos de aseguramiento. En este sentido, subrayó el papel del control interno como un elemento esencial, apoyado en marcos como COSO, no como una carga burocrática, sino como un sistema que fortalece la gestión, previene errores y protege la confianza de los usuarios. Casos como el de Volkswagen ilustran las consecuencias de una débil trazabilidad en la información reportada. Asimismo, señaló que la presión por adoptar prácticas ASG no solo recae en grandes corporaciones, sino también en pequeñas y medianas empresas, impulsadas por cadenas de suministro y exigencias del sistema financiero.Por su parte, Nicte Yara Hidalgo Valdivieso profundizó en la integración transversal del control interno en materia de sostenibilidad. Señaló que las organizaciones que ya operan bajo marcos robustos deben incorporar los temas ASG en todos sus procesos, desde la generación hasta la divulgación de información.Durante su exposición, presentó la nueva norma ISA 5000, que entrará en vigor en diciembre de 2026, y que regulará los encargos de aseguramiento sobre información de sostenibilidad. Esta norma permitirá emitir conclusiones tanto de aseguramiento limitado como razonable, dependiendo del alcance y profundidad de los procedimientos aplicados. También enfatizó que los profesionales encargados de estos trabajos deberán contar con experiencia comprobable y operar bajo estándares de calidad.Hidalgo Valdivieso detalló algunos de los principales retos que enfrentan las organizaciones, como la ausencia de controles adecuados, la falta de evidencia suficiente, criterios mal definidos o sesgos en la información. Para enfrentar estos desafíos, destacó la importancia de establecer condiciones previas, entre ellas procesos claros de identificación de información ASG, criterios accesibles y una gobernanza alineada al control interno.Finalmente, Carlos Carrillo Contreras abordó el papel de la tecnología en el ecosistema de sostenibilidad. Explicó que el ciclo de la información ASG, desde su captura hasta su aseguramiento, está siendo transformado por plataformas digitales que permiten mayor integración y trazabilidad. Sin embargo, advirtió que estas herramientas también implican retos, como costos elevados o dependencia de la calidad de los datos internos.Señaló que existen soluciones integrales y también herramientas especializadas para aspectos específicos, como la medición de emisiones de carbono, lo que puede generar fragmentación si no se gestiona adecuadamente. Asimismo, destacó el crecimiento de soluciones basadas en inteligencia artificial y la incorporación de funcionalidades ASG en sistemas empresariales tradicionales. A pesar de ello, herramientas como Excel continúan siendo ampliamente utilizadas, especialmente por organizaciones pequeñas, aunque con riesgos importantes de error.Carrillo concluyó que más allá de la tecnología, el verdadero diferenciador radica en la calidad de los datos, el gobierno de la información y la solidez del control interno. En su visión, la adopción de criterios ASG no solo responde a exigencias regulatorias, sino que impulsa la institucionalización de las empresas, mejora su acceso a financiamiento y fortalece su credibilidad ante el mercado.
El 24 de abril se celebró en el Colegio una sesión de profunda actualización organizada por la comisión técnica de Contribuciones Locales bajo la coordinación de Jazmín Vera Montes de Oca, precedido por Ariel Morales García y José Antonio Suasnávar Lerdo de Tejada: Servicio Integral de Registro de Obras de Construcción (SIROC). Durante el espacio se dio análisis del Reglamento del Seguro Social (RSS) aplicable a los trabajadores de la construcción por obra o tiempo determinado y a las complejidades del Servicio Integral de Registro de Obras de Construcción (SIROC), con el fin de promover medidas preventivas a los riesgos de fiscalización de este sector.Para comenzar, se destacó la importancia de la industria de la construcción a nivel nacional, ya que cuenta con 1.7 millones de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que equivale al 7.5% del total nacional. Sin embargo, también es una industria con retos críticos, ya que se contabilizan más de 60 accidentes diarios en ella. Por ello es fundamental tener una apropiada gestión de riesgos y cumplimiento patronal.Los expositores dieron a conocer los marcos legales aplicables al sector, encabezado por el Reglamento del Seguro Social Obligatorio para los Trabajadores de la Construcción por Obra o Tiempo Determinado (ROTIC) y el Artículo 15 de la Ley del Seguro Social (LSS). Entre otros puntos, se comentó la importancia de la correcta identificación del patrón de una construcción, ya que propietarios de las obras, y constructores son sujetos a obligaciones; así los propietarios se convierten en patrones obligados que asumen una responsabilidad solidaria que debe ser acreditada fehacientemente. Con esta información preliminar se presentó el SIROC, una herramienta digital que sustituyó en 2017 al Sistema de Afiliación de Trabajadores de la Industria de la Construcción (SATIC) y se ha convertido en un eje fundamental para el registro de obras públicas y privadas, con el fin de cumplir con las obligaciones de seguridad social de forma digital, eficiente y transparente. Durante la ponencia se dio un recorrido por el sistema digital y se brindaron detalles para poder reportar incidencias de manera apropiada que incluyen la suspensión o reanudación de las obras, su cancelación y los reportes bimestrales, obligación que determina el estatus de cumplimiento de la obra y coteja el avance financiero contra el avance real.Finalmente, como recomendación final, los ponentes señalaron a la importancia de complementar estos registros digitales con un expediente administrativo y contable robusto que incluya, entre otros elementos, contratos, planos arquitectónicos, análisis de mano de obra, nóminas, facturas de subcontratistas, registros ante el REPSE, etc. La preservación de este expediente es fundamental para esta industria que, según los expertos, demanda un control interno impecable que permita mitigar riesgos que puedan poner en peligro a los trabajadores, la fiscalización de la obra o deriven en visitas domiciliarias y multas.