El 2 de septiembre se presentó en el colegio el curso Transformación del SGC ante informes de aseguramiento de sostenibilidad, bajo la coordinación de Gabriela García Cruz. Este espacio buscó brindar a los profesionales en contaduría una comprensión clara de los requisitos de reporte con base en las normas aplicables al Sistema de Gestión de Calidad (SGC), para poder enfrentar los retos que suponen.
Para comenzar, el presidente del Colegio, Adolfo Ramírez Fernández del Castillo, brindó la bienvenida a los asistentes y señaló la importancia que tiene para el contador mantenerse actualizado en materia de sostenibilidad, sobre todo si se considera el aumento del escrutinio de las autoridades alineado al interés global por el tema.
Al evento acudieron seis expertos, quienes presidieron la conversación en una sola dirección y abonaron a cada tema tratado desde su experiencia y conocimiento. El panel estuvo compuesto por José Ángel Lucio Bernal, Gabriela García Cruz, Sonia Magaña Cedillo, Ángel Radamés Corral Nieblas, Carlos Carrillo Contreras y Emilio Hernández Rodríguez.
Los expertos señaron que los elementos que componen la sostenibilidad deben estar presentes para permitir el ejercicio de buenas prácticas: económico, ambiental y social. De esta manera, mantener una organización sostenible implica el cuidado de estos tres campos que se retroalimentan entre sí y, en conjunto, permiten perseguir los objetivos de calidad con mayor eficiencia.
En este sentido, según describen los ponentes, la información en sostenibilidad brinda información útil relacionada a las interacciones entre la entidad y las partes interesadas; esto permite satisfacer las necesidades de los usuarios de la información, como inversionistas, clientes, proveedores, acreedores y otros.
Con esta información se permite mejorar la toma de decisiones y eso es lo que encamina a una organización a cumplir sus objetivos de calidad mientras de mantiene alineado al camino de la sostenibilidad.
En términos de normatividad, el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB, por sus siglas en inglés) emitió en junio de 2023 las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) S1 y S2.
La primera norma contiene un marco conceptual que incluye su cobertura, los principios generales de la divulgación de información y los cuatro pilares de las Recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Revelaciones Financieras Relacionadas con el Clima: Gobernanza, Estrategia, Gestión de riesgos, y Métricas y objetivos.
Por otra parte, la S2 detalla la gestión de riesgos físicos, como inundaciones y tormentas; así como los transitorios, como cambios regulatorios, tecnológicos y en las cadenas de valor. Además, considera métricas y objetivos específicos para cada sector, así como señalar la divulgación de emisiones en los alcances 1 (por emisiones directas), 2 (por emisiones indirectas debido a la compra de servicios) y 3 (por emisiones indirectas en la cadena de valor).
Estas normas internacionales no son universalmente obligatorias, ya que deben ser adoptadas por cada jurisdicción; para el caso de México, desde enero del 2025 deben ser emitidos informes de sostenibilidad. Además, el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera, A.C. (CINIF) emitió las Normas de Información Financiera en mayo del 2024, donde se considera un marco para la presentación de información sobre emisiones, energía, residuos, agua, biodiversidad e inversión sostenible.
Posteriormente, se comentó sobre la Norma Internacional de Aseguramiento de la Sostenibilidad (ISSA) 5000, cuyo fin es establecer un marco global para la realización de trabajos de aseguramiento sobre información de sostenibilidad desde la confiabilidad, transparencia y comparabilidad que permita la emisión de datos de calidad sin importar el tamaño o complejidad de las organizaciones.
Para finalizar la sesión los ponentes expusieron la relación entre esta información de sostenibilidad y los riesgos a la calidad mediante ejemplos prácticos. En resumidas cuentas, según describen, “las decisiones informadas son decisiones de calidad, por ello la recuperación y presentación de información de sostenibilidad es una herramienta fundamental para preservar los objetivos de calidad”.
Eventos recientes
En un acto que reafirma el compromiso con la profesionalización del servicio público, el Colegio llevó a cabo la firma de las minutas correspondientes al cierre de actividades 2025 y a la apertura del programa de capacitación 2026.El evento, realizado el 30 de marzo, contó con la participación de la licenciada Leidy Ramos Marín, titular de la Dirección Ejecutiva de Desarrollo de Personal y Derechos Humanos de la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF); la maestra Rosalía Ortega López, presidenta del Colegio; y la maestra María Luisa Ramírez Hernández, directora ejecutiva.Dentro de los acuerdos establecidos en la minuta, destaca la impartición de eventos técnicos, tales como la Semana Nacional de Contabilidad Gubernamental, la Semana Nacional de Auditoría Gubernamental y el Taller de Entrega-Recepción en la Administración Pública de la Ciudad de México, así como cursos especializados sobre conceptos, principios y finalidades de la administración pública local.Asimismo, se ratificó el cumplimiento de 300 horas de capacitación en cursos programados por el Colegio, así como la realización del evento Reformas Fiscales 2026, llevado a cabo de manera exitosa el pasado mes de febrero.En este sentido, ambas instituciones acordaron dar apertura a los cursos, con el objetivo de garantizar que las personas servidoras públicas continúen con su desarrollo profesional.Con estas acciones, el Colegio refrenda su compromiso como aliado estratégico del Gobierno de la Ciudad de México, al aportar excelencia técnica para el fortalecimiento del sistema de formación continua.
En el marco de la primera conferencia universitaria del Bienio 2026-2028, la institución llevó a cabo la sesión SAT y jóvenes emprendedores, lo que debes saber antes de iniciar, bajo un nuevo formato de mesa de discusión y preguntas y respuestas, con la participación de especialistas en materia contable.El evento, realizado este 26 de marzo, fue coordinado por el contador Miguel Ángel Ávila, y contó con la participación de Angélica Valladares López, Gabriel Valencia González y Carlos Montes Ojendis, quienes abordaron los principales retos y recomendaciones para quienes buscan emprender en un entorno fiscal digitalizado.Durante su intervención, la maestra Angélica enfatizó que el éxito de un emprendimiento no depende solo de una buena idea, sino de una adecuada planeación financiera y fiscal desde el inicio. Al respecto, señaló que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) debe visualizarse como un aliado estratégico y no como un obstáculo.Explicó que uno de los primeros pasos para emprender es la inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), así como la obtención de herramientas clave como la e.firma y el buzón tributario. Asimismo, destacó la relevancia de elegir correctamente el régimen fiscal y mantener un control adecuado de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI).Por su parte, Gabriel Valencia hizo hincapié en el alto nivel de digitalización del SAT, lo que permite a la autoridad monitorear en tiempo real el cumplimiento de las obligaciones. En este sentido, destacó que los emprendedores deben adaptarse a este entorno tecnológico y comprender las reglas fiscales como parte de un “tablero de ajedrez”.También, resaltó la importancia de conceptos como la razón de negocio y la materialidad de las operaciones y añadió que la asesoría contable debe evolucionar hacia un enfoque estratégico.En tanto, Carlos Montes coincidió en que, antes de preocuparse por el SAT, el emprendedor debe tener claridad sobre su modelo de negocio, ya que esto determinará sus obligaciones fiscales. Señaló que una correcta asesoría desde el inicio evita errores comunes, como la elección inadecuada del régimen o el incumplimiento de obligaciones.En virtud de lo anterior, coincidieron en que el entorno fiscal actual exige mayor rigor desde el inicio de operaciones. Entre los puntos clave, destacaron la necesidad de garantizar la materialidad de las operaciones, evitar la mezcla de finanzas personales y empresariales, y cumplir no solo con obligaciones fiscales, sino también con disposiciones en materia de seguridad social.Por último, los expertos concluyeron que la formalidad no solo permite cumplir con la ley, sino que abre la puerta a mayores oportunidades, como el acceso a financiamiento; y abrieron paso a la ronda de preguntas y respuestas por los participantes.
Con el objetivo de fortalecer la práctica profesional y promover una cultura organizacional basada en la excelencia, la comisión de Calidad de las Firmas de Contadores Públicos del Colegio llevó a cabo el 25 de marzo el curso Normas Internacionales de Gestión de Calidad 1 y 2 y NIA 220 Revisada, un espacio de análisis y actualización normativa que reunió a especialistas en la materia.Bajo la coordinación de Rosa Isabel Pedraza Curiel, el evento contó con la participación de José Ángel Lucio Bernal, Jorge Adrián Ramírez Soriano, Emilio Hernández Rodríguez, José Emilio Martínez Gutiérrez, Verónica Flores Acosta, Miguel Ángel Castillo Ruiz, Luis Eduardo Lazcano Luviano y Jorge Uriel Sánchez Cedillo, todos integrantes de la comisión organizadora.Durante la jornada, José Ángel Lucio Bernal destacó que el propósito central del curso es difundir la normatividad aplicable y compartir experiencias que permitan a las firmas implementar con éxito sistemas de gestión de calidad. Subrayó que este aspecto cobra especial relevancia ante las revisiones anuales del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, las cuales enfatizan el cumplimiento de dichos sistemas como medida para evitar consecuencias negativas.En su intervención, Jorge Adrián Ramírez Soriano explicó que la NIGC 1 establece la necesidad de diseñar, implementar y operar un sistema que garantice, con seguridad razonable, el cumplimiento de las responsabilidades profesionales y la emisión de informes adecuados. Enfatizó que la calidad debe entenderse como un proceso transversal dentro de la firma, que exige un enfoque proactivo y un liderazgo comprometido.Por su parte, Emilio Hernández Rodríguez abordó el proceso de valoración de riesgos, señalando que este debe partir de la identificación de objetivos de calidad, el reconocimiento de riesgos asociados y la implementación de respuestas para mitigarlos. Destacó la importancia de que este proceso sea continuo y adaptable a las características particulares de cada firma.En el ámbito de la relación con clientes, José Emilio Martínez Gutiérrez enfatizó la necesidad de realizar evaluaciones previas, o background checks, para analizar la integridad y valores éticos de los clientes potenciales, así como su impacto reputacional. También advirtió sobre los riesgos de dependencia financiera excesiva, que podrían comprometer la independencia del auditor.Verónica Flores Acosta resaltó que la NIGC 1 fortalece los requerimientos en materia de información y comunicación, al exigir objetivos de calidad medibles y una interacción efectiva con distintos actores, tanto internos como externos, definiendo claramente la naturaleza, oportunidad y alcance de estas comunicaciones.Uno de los puntos clave fue expuesto por Miguel Ángel Castillo Ruiz, quien señaló que la calidad en auditoría se construye de manera progresiva y no en una sola etapa. Explicó que las normas de gestión de calidad y la NIA 220 deben aplicarse de forma integral, destacando el papel del revisor de calidad como un agente independiente que cuestiona los juicios significativos del socio del encargo, sin que ello implique una segunda auditoría.En la misma línea, Luis Eduardo Lazcano Luviano profundizó en la aceptación y continuidad de clientes conforme a la NIA 220, describiéndola como un filtro preventivo esencial. Identificó tres factores clave: la integridad del cliente, la capacidad operativa de la firma y el cumplimiento de los principios éticos e independencia. Asimismo, subrayó la importancia de documentar adecuadamente estos procesos.Finalmente, Jorge Uriel Sánchez Cedillo abordó los recursos del encargo, clasificándolos en humanos, tecnológicos e intelectuales. Destacó que el uso adecuado de la tecnología puede mejorar la eficiencia y calidad, aunque advirtió sobre los riesgos de dependencia excesiva y la necesidad de capacitación constante. También subrayó la relevancia de contar con conocimiento actualizado y políticas bien documentadas.