El 21 de febrero se presentó en el Colegio el curso Dictamen contable en área penal-fiscal, un espacio para conocer el alcance de los delitos fiscales y aprender la metodología necesaria para elaborar un dictamen pericial contable contundente que contribuya al éxito de este tipo de prueba en juicios penales fiscales; todo ello bajo la coordinación de Alberto Cecilio Rivas Landin, en representación de la comisión de Peritos Contables en la Impartición de Justicia.
Para empezar el día, Yolanda Olivares Mendoza desarrolló los conceptos fundamentales como derecho penal, derecho penal fiscal y las diferencias entre este último y el derecho penal común; la experta señaló diferencias en como perciben ambos derechos las sanciones, reparaciones del daño, el dolo y la omisión. Con ello, permitió brindar sentido al concepto de responsabilidad penal fiscal.
Este concepto señala la obligación del contribuyente a enfrentar las consecuencias de una conducta tipificada por la ley, sufrir la punición correspondiente y reparar el daño causado. Finalmente, la presentación de la experta concluyó con el enunciado de los delitos fiscales en el Código Fiscal de la Federación (CFF) y las sanciones que derivan de cada uno.
Alberto Gutiérrez Rojas, por su parte, compartió el papel que cumple la prueba pericial contable en dos sistemas penales distintos: el sistema inquisitivo y el sistema acusatorio. Para el primero la contabilidad es una verdad objetiva más allá de la interpretación, que favorece el cumplimiento formal para esclarecer los hechos de manera racional; en el segundo sistema, se debe hacer explícito el análisis contable y se vuelve necesario demostrar la relevancia penal de las inconsistencias detectadas para diferenciarlas de errores o conductas dolosas.
En ambos casos, el contador perito cumple un papel auxiliar donde su acción se limita a traducir los “hechos económicos en cifras y cuadros explicativos integrados al expediente”, para producir un dictamen correcto que respalde una línea de investigación ya trazada. Esto lo convierte en una figura indispensable, según comenta el experto, ya que permite reconstruir técnicamente la conducta fiscal y explicar su significado dentro de un marco normativo.
Sin embargo, se puntualizó que el perito no interpreta la norma jurídica ni califica penalmente la conducta, ya que sus límites lo confinan dentro de lo técnico y contable.
Iván Edwin Parrao Ortíz se encargó de trazar las etapas del proceso penal acusatorio: la etapa de investigación, la audiencia inicial, la vinculación a proceso la investigación a proceso, la etapa intermedia, el juicio oral, la sentencia y los medios de impugnación. Posteriormente, el experto señaló que el perito debe conocer este proceso para aportar a la claridad metodológica y la coherencia interna.
Además, se comentó que el perito aporta valor adicional al explicar el significado de sus hallazgos y sus métodos de obtención, sin abandonar su perspectiva técnica. Para ello, puede aplicar herramientas de visualización de información que permitan la comprensión de sus enunciados e integren una explicación clara. En otras palabras, el desahogo del dictamen brinda al juez las herramientas técnicas necesarias para contribuir a una sentencia fundamentada, por lo que es responsabilidad del perito brindar esta información de manera accesible.
Eventos recientes
El Colegio fue el punto de reunión para 18 equipos universitarios, quienes participaron el 6 de mayo en el Maratón del conocimiento de Ética, un evento para poner a prueba sus conocimientos sobre la Ética aplicada al campo de la contaduría en representación de sus campus universitarios.En la ceremonia de apertura, Mauricio Fernando Fuentes Lizaola, presidente del Comité de Integración de Contadores Universitarios, dio un discurso de apertura donde señaló la importancia de la ética para la práctica profesional de la contaduría pública, ya que es un marco que media la toma de decisiones y un diferenciador clave que suma valor al reflejar confianza. “Esta no es solo una competencia, es una experiencia formativa donde podrán trabajar en equipo, entender el proceso de toma de decisiones y construirán una visión clara de lo que implica ejercer la contaduría pública. Confíen en su criterio y valores; pero, sobre todo, recuerden que el conocimiento les hará competentes, pero la ética los hará profesionales”.El maratón contó con dos fases para desafiar a los asistentes. Primero con un examen escrito de conocimiento, que derivó en la selección de siete equipos que continuaron a la segunda fase: un caso práctico que puso a prueba esos conocimientos en entornos simulados, con el fin de llevar los fundamentos teóricos al ejercicio profesional contable. Una vez resueltos sus casos, los equipos demostraron sus resoluciones con una exposición breve que puso de manifiesto los procesos de su equipo y su dominio de estos.Después de deliberar, el jurado compuesto por Mauricio Fernando Fuentes Lizaola, Gabriela González Hernández, Tonatzin González Cervantes, Cecilia Coronel Ruiz y Hatzel Misael Gómez Sandoval, en conjunto con la auditora Karen Jazmín Pérez Olvera, comunicaron los resultados de la prueba final y, con ello, se nombró al podio destacado de la contienda:Primer lugar: Instituto Tecnológico de Chilpancingo; equipo conformado por Osvaldo Barrera Segura, Margarita Guadalupe Garcia Enriqueño, Jaaziel David Sanchez Agüero y Maria Citlali Espíritu Espinoza.Segundo lugar: Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Contaduría y Administración; equipo conformado por Natalia Agapito Gregorio, Maripaz Hernández Jiménez, Andrés Miguel Serrano, César Daniel Rangel Ventura, Jessica Alejandra Ceballos Ávila y Litzy Atziri López Ojeda.Tercer lugar: Universidad Autónoma del Estado de México, Campus Ecatepec; equipo conformado por Valentina González Tello, Flor Divina Hernandez Vasquez, Ana Bertha Castañeda Ramirez, Arumi Guadalupe Islas Domínguez, Diana Laura Jiménez Cervantes, Linette Ximena Calva Granados y Xiomara Denisse Martinez Flores.Finalmente, Víctor Manuel Pérez Ruiz, vicepresidente de Vinculación Universitaria reconoció el esfuerzo cada equipo; además, les recordó que el valor de la ética para el ejercicio profesional reside en desplegarla de forma práctica e invitó a la audiencia a continuar formándose desde una perspectiva ética y responsable que fortalezca su criterio y enaltezca a la disciplina contable.
Con el fin de revisar las disposiciones éticas aplicables a la al contador público en México, el 28 de abril se presentó un curso donde se analizaron las actualizaciones de Código de Ética Profesional del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) 2026 para fortalecer el criterio de los asistentes en la toma de decisiones ante dilemas éticos: Modificaciones al Código de Ética Profesional.María Margarita Aranda Martínez, integrante de la comisión de Ética y Responsabilidad Profesional y presidenta de la Comisión Nacional de Ética Profesional, fue la asignada a compartir estas actualizaciones en el Código de Ética Profesional (CEP). Para iniciar su ponencia señaló que estas modificaciones derivan de una armonización con las disposiciones del Código Internacional de Ética para Profesionales de la Contabilidad del Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores (IESBA, por sus siglas en inglés).La especialista comentó la estructura actual del CEP y los cinco principios fundamentales sobre los cuales se sustenta: integridad, objetividad, diligencia, confidencialidad y comportamiento profesional. Posteriormente, se desarrollaron los tres ejes de los cambios promulgados el 2025 en el código: tecnología de la información, auditoría de grupos y planificación fiscal.Para el primer caso, los cambios integran los retos y oportunidades impulsados por la aplicación de distintas tecnologías de la información en la labor del contador público y se enfocan en reforzar principios fundamentales como la confidencialidad y la diligencia profesional. Según lo comentado por la contadora Aranda, el uso de nuevas tecnologías demanda un nivel de supervisión y control que permita su uso adecuado para cada propósito. Poder discernir el uso apropiado requiere conocimiento especializado y, en consecuencia, capacitación continua; además, se debe sustentar el uso de la tecnología en controles y supervisión que brinden parámetros apropiados para la correcta toma de decisiones. Con estos cambios se promueve a que las personas especialistas en contaduría pública conozcan los medios digitales que emplean y desarrollen los conocimientos necesarios para cada actividad que los involucre. A manera de resumen, la experta brindó un panorama general sobre los aspectos que debe considerar un contador público al usar la tecnología, como el alcance de la dependencia en un producto tecnológico o si ésta ya está probada y evaluada para su uso apropiado.En segunda instancia, se habló sobre el eje de planificación fiscal, que busca la adopción de terminología alineada con el CEP y las legislaciones aplicables; esta adición permite disipar la incertidumbre y promover el cumplimiento de los principios fundamentales en concordancia con el ejercicio profesional. Aranda señaló que, al prestar servicios de planificación fiscal, el contador público se expone a amenazas como interceder por el cliente o a la intimidación, por lo que fortalecer el CEP en esta materia es fundamental para permitir al prestador de servicios evaluar las amenazas y preservar los principios fundamentales.El último eje, relacionado a Auditoría de grupos, incluye consideraciones para mantener la independencia en este tipo de auditorías a los estados financieros y se enfatiza en la importancia de la comunicación adecuada entre las partes. De esta forma, se exalta la responsabilidad del profesional en hacer un ejercicio de sincronización y coordinación que permita el intercambio de observaciones e integre esfuerzos para recuperar hallazgos precisos y de valor para la toma de decisiones.Para cerrar la presentación, el foro contó con la participación de tres expertos que compartieron ejemplos de cómo el CEP media sus ejercicios profesionales de manera práctica: Hatzel Misael Gómez Sandoval, en su práctica docente; Claudia Balderas Conde, como auditora externa; y Edgar Alejandro Romero León, en el área de finanzas. En conjunto, estas participaciones permitieron demostrar a la audiencia que el Código de Ética Profesional fundamenta las bases de un actuar profesional responsable, objetivo e íntegro.
La comisión de Sostenibilidad del Colegio organizó el foro Control Interno ASG: del reporteo al aseguramiento, espacio enfocado en los cambios que están redefiniendo la forma en que las organizaciones reportan y gestionan su información ambiental, social y de gobernanza (ASG).Durante la sesión, realizada el 28 de abril, Diana Sánchez García, Nicte Yara Hidalgo Valdivieso y Carlos Carrillo Contreras compartieron sus perspectivas sobre este proceso de transformación. A pesar de abordar el tema desde distintos ángulos, los tres especialistas coincidieron en un punto fundamental: la sostenibilidad se consolida como un elemento estratégico que requiere estructuras formales de control y mecanismos de aseguramiento que respalden la confiabilidad de la información.Diana Sánchez García abrió la jornada abordando la transformación de los reportes de sostenibilidad. Explicó que, durante años, las empresas divulgaron información bajo criterios propios, lo que generó inconsistencias, comparabilidad limitada y riesgos de manipulación. “Este contexto dio paso a la creación de normas estandarizadas, tanto internacionales como nacionales, que buscan dotar de mayor transparencia y confiabilidad a los datos ASG”, comentó.En su intervención, destacó que a partir de 2026 la divulgación de información de sostenibilidad dejará de ser opcional, lo que incrementa la necesidad de contar con procesos sólidos de aseguramiento. En este sentido, subrayó el papel del control interno como un elemento esencial, apoyado en marcos como COSO, no como una carga burocrática, sino como un sistema que fortalece la gestión, previene errores y protege la confianza de los usuarios. Casos como el de Volkswagen ilustran las consecuencias de una débil trazabilidad en la información reportada. Asimismo, señaló que la presión por adoptar prácticas ASG no solo recae en grandes corporaciones, sino también en pequeñas y medianas empresas, impulsadas por cadenas de suministro y exigencias del sistema financiero.Por su parte, Nicte Yara Hidalgo Valdivieso profundizó en la integración transversal del control interno en materia de sostenibilidad. Señaló que las organizaciones que ya operan bajo marcos robustos deben incorporar los temas ASG en todos sus procesos, desde la generación hasta la divulgación de información.Durante su exposición, presentó la nueva norma ISA 5000, que entrará en vigor en diciembre de 2026, y que regulará los encargos de aseguramiento sobre información de sostenibilidad. Esta norma permitirá emitir conclusiones tanto de aseguramiento limitado como razonable, dependiendo del alcance y profundidad de los procedimientos aplicados. También enfatizó que los profesionales encargados de estos trabajos deberán contar con experiencia comprobable y operar bajo estándares de calidad.Hidalgo Valdivieso detalló algunos de los principales retos que enfrentan las organizaciones, como la ausencia de controles adecuados, la falta de evidencia suficiente, criterios mal definidos o sesgos en la información. Para enfrentar estos desafíos, destacó la importancia de establecer condiciones previas, entre ellas procesos claros de identificación de información ASG, criterios accesibles y una gobernanza alineada al control interno.Finalmente, Carlos Carrillo Contreras abordó el papel de la tecnología en el ecosistema de sostenibilidad. Explicó que el ciclo de la información ASG, desde su captura hasta su aseguramiento, está siendo transformado por plataformas digitales que permiten mayor integración y trazabilidad. Sin embargo, advirtió que estas herramientas también implican retos, como costos elevados o dependencia de la calidad de los datos internos.Señaló que existen soluciones integrales y también herramientas especializadas para aspectos específicos, como la medición de emisiones de carbono, lo que puede generar fragmentación si no se gestiona adecuadamente. Asimismo, destacó el crecimiento de soluciones basadas en inteligencia artificial y la incorporación de funcionalidades ASG en sistemas empresariales tradicionales. A pesar de ello, herramientas como Excel continúan siendo ampliamente utilizadas, especialmente por organizaciones pequeñas, aunque con riesgos importantes de error.Carrillo concluyó que más allá de la tecnología, el verdadero diferenciador radica en la calidad de los datos, el gobierno de la información y la solidez del control interno. En su visión, la adopción de criterios ASG no solo responde a exigencias regulatorias, sino que impulsa la institucionalización de las empresas, mejora su acceso a financiamiento y fortalece su credibilidad ante el mercado.