Como parte del curso Criptoactivos, aspectos contables y fiscales, Alejandro Méndez Rueda y Gustavo Fuentes de León abordaron las implicaciones contables y fiscales de estos activos digitales en México. Ambos expositores analizaron el impacto creciente de las criptomonedas y los retos normativos que enfrentan las empresas y contribuyentes al operar con ellas.
El evento realizado el 18 de marzo, dio inicio con la participación de Méndez Rueda quien brindó una breve introducción al concepto de criptoactivos, destacando que las criptomonedas son registros digitales únicos que solo pueden transferirse electrónicamente y se utilizan como medio de pago. En ese sentido enfatizó el papel de la tecnología blockchain en la seguridad y trazabilidad de las transacciones, así como los criterios contables para reconocer estos activos.
Asimismo, detalló la Norma de Información Financiera (NIF) C-22, vigente desde 2021, que establece los requisitos para su valuación y revelación en estados financieros. Además, explicó el proceso de minería de criptomonedas y la importancia de cumplir con ciertos criterios para que sean reconocidas como activos en los estados financieros.
Por su parte, Gustavo Fuentes de León profundizó en los riesgos financieros, operativos y de ciberseguridad asociados a los criptoactivos, subrayando la falta de regulaciones específicas por parte del Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF). También presentó datos sobre la creciente adopción de criptomonedas en México, donde aproximadamente 3.1 millones de personas poseen alguna criptomoneda. Bajo esa línea, analizó las distintas plataformas para operar con criptoactivos, como los exchanges centralizados (CEX), descentralizados (DEX) y brokers, destacando sus ventajas y desventajas en términos de seguridad, liquidez y regulación.
En materia fiscal, ambas presentaciones coincidieron en que la falta de regulación específica en México genera incertidumbre en el tratamiento tributario de las criptomonedas. Méndez Rueda explicó que la enajenación de criptoactivos está gravada con una tasa del 16 % de IVA, mientras que Fuentes de León comparó cómo distintos países, como Israel, Suiza y Brasil, clasifican las criptomonedas como activos o moneda. “En México, la Ley Fintech establece que los criptoactivos son representaciones de valor electrónicas, pero no los reconoce como moneda de curso legal”, comentó Fuentes de León.
Finalmente, se destacó la postura de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon), que considera que la venta de criptomonedas se clasifica como enajenación de bienes y está sujeta a retención de impuestos. Ambas exposiciones concluyeron con la necesidad de mayor claridad regulatoria para estos activos digitales y su impacto en la economía digital, resaltando que el cumplimiento normativo sigue siendo un reto para empresas y contribuyentes en México.
Eventos recientes
El 30 de julio el Colegio fue sede del curso Auditoría interna basada en riesgos, un espacio para actualizar y desarrollar herramientas que permitan a los asistentes fortalecer el control interno y la gestión de riesgos ante el entorno actual, caracterizado por incertidumbre, regulación y cambio constante. El curso fue presentado por la comisión T. SE de Auditoría Interna, con la participación de sus integrantes Georgina Galicia Reyes y Omar Hinojosa Badillo y la coordinación de Edgar Cruz Cruz.Para comenzar, se delineó el camino de transformación de la Auditoría Interna, que comenzó con tareas de verificación y detección de errores para orientar en el cumplimiento de políticas y procedimientos; posteriormente, amplió su alcance a la evaluación de controles internos, convirtiéndose en una herramienta clave para la gestión operativa; hasta finalmente llegar al enfoque actual basado en riesgos que consolida esta disciplina como un elemento fundamental para preservar la continuidad de un negocio mediante la planeación estratégica y la gestión de riesgos.Durante su ponencia, los expertos resaltaron que la Auditoría interna basada en riesgos tiene un ciclo de vida reiterativo de cuatro fases: evaluación de riesgos y planeación, ejecución del encargo de auditoría, informes de auditoría y la gestión de incidencias. Al desarrollar cada uno, se hizo notar que el mayor valor de estas fases no reside en sus características individuales, sino en su articulación cíclica que permite trazar un camino de mejora continua y constante atención a los riesgos operativos del negocio, facilitando su preservación en el tiempo mediante la revisión y adaptación constante.Adicionalmente, se señalaron algunos aspectos clave que deben orientar la planeación con un enfoque basado en riesgos, entre ellos la comprensión del negocio. Si el auditor consigue apropiarse de los objetivos y prioridades de una organización, le permite entender la lógica de sus estrategias y obligaciones regulatorios; sin embargo, se destacó que esta labor es una tarea continua, donde el se debe analizar información propia del negocio y de su sector para mantener al auditor consciente del contexto de la empresa para identificar apropiadamente sus riesgos.Estos riesgos, según describen, deben identificarse y medirse para poder tomar decisiones sobre ellos, para ellos es fundamental explorar en qué consiste cada riesgo, cómo impide los objetivos de la organización, de qué manera se están gestionando y qué tan aceptable es para la continuidad del negocio.Tras puntualizar recomendaciones y enfoques para identificar riesgos externos e internos que permitan clasificarlos por su nivel de impacto, se produjo un ejercicio donde se desarrolló una planeación anual de Auditoría con base en Riesgos, que comenzó con un análisis de macroprocesos y procesos de una organización que permitió establecer el nivel de criticidad de cada uno a fin de enfocar apropiadamente los esfuerzos de la organización de manera óptima.Posteriormente, tras la identificación de riesgos, estos se mapean mediante una matriz de riesgos que ubica cada uno según la probabilidad de que éstos ocurran y la magnitud de sus consecuencias, en alineación con lo estipulado en la ISO 31000, que enmarca un proceso de identificación, análisis, evaluación, tratamiento y monitoreo para los riesgos identificados. Así, mediante este ejercicio práctico y la fundamentación teórica compartida por los especialistas, quedó de manifiesto que la auditoría interna es un ejercicio fundamental que evalúa y analiza el cumplimiento, control interno y operación de una organización; además, la perspectiva basada en riesgos brinda a este proceso la capacidad de priorizar apropiadamente el uso de los recursos del negocio, convirtiéndose en un motor fundamental para la toma de decisiones, la generación de valor y la preservación de la organización a través del tiempo.
Con el objetivo de fortalecer las competencias de los profesionales en materia de análisis e interpretación de la información financiera, la comisión de Finanzas y Sistema Financiero del Colegio llevó a cabo el Taller de elaboración de informes financieros el pasado 30 de julio, con las exposiciones de Ramón Miranda Lagunas y Tomás Francisco Palacio Fernández, integrantes de la comisión organizadora. La coordinación del evento estuvo a cargo de Laura Becerra Rodríguez.Durante la primera parte del taller, Ramón Miranda Lagunas presentó los fundamentos contables que sustentan la elaboración de informes financieros y la toma de decisiones dentro de las organizaciones. Explicó que la contabilidad se divide en cuatro grandes segmentos: financiera, de costos, administrativa y fiscal, cada uno con funciones específicas para evaluar la rentabilidad, determinar costos, generar información para la gestión y optimizar el cumplimiento de las obligaciones tributarias.Asimismo, realizó un recorrido por la estructura de las Normas de Información Financiera (NIF), haciendo énfasis en los ocho postulados básicos de la NIF A-2, entre ellos la sustancia económica, la entidad económica y el negocio en marcha. Destacó que estos principios constituyen la base para la elaboración de los cuatro estados financieros básicos: estado de situación financiera, estado de resultados integrales, estado de flujo de efectivo y estado de cambios en el capital contable, herramientas indispensables para respaldar las decisiones de operación, inversión y financiamiento de cualquier empresa.El expositor también abordó conceptos como la devengación contable, la valuación a valor razonable y el análisis del flujo de efectivo mediante el método indirecto. Como parte del componente práctico del taller, los participantes desarrollaron un ejercicio utilizando un archivo de Excel con fórmulas y la herramienta de inteligencia artificial Claude, con la que generaron de forma inmediata un informe financiero que incluyó gráficas, fortalezas, áreas de oportunidad y recomendaciones estratégicas. Durante la sesión se destacó que la inteligencia artificial representa un apoyo para agilizar tareas operativas, sin sustituir el juicio profesional, la experiencia y la capacidad de análisis del especialista.En la segunda conferencia, Tomás Francisco Palacio Fernández presentó el concepto de "pulso financiero", un modelo de gestión sustentado en cuatro elementos estratégicos: los OKR (objetivos y resultados clave), los KPI (indicadores clave de desempeño) y los KCI (indicadores de confianza, integridad y calidad), los cuales permiten alinear la estrategia, medir resultados y fortalecer el control de riesgos en las organizaciones.A lo largo de su exposición profundizó en los principales indicadores financieros relacionados con la rentabilidad, la eficiencia y la liquidez, destacando la importancia de métricas como el margen bruto, el EBITDA y la capacidad para cubrir obligaciones de corto plazo. Asimismo, subrayó la necesidad de contar con presupuestos o parámetros de comparación para evaluar objetivamente el desempeño financiero de una empresa.Como parte de la explicación del capital de trabajo, definido como la diferencia entre el activo circulante y el pasivo circulante, el expositor recurrió a un ejemplo cotidiano para ilustrar cómo la falta de liquidez inmediata puede impedir concretar una venta, aun cuando el negocio sea rentable.Finalmente, mediante un ejercicio con información real anonimizada procesada en Excel y PowerPoint, mostró cómo el análisis de cuatro variables fundamentales (ingresos cobrados, ingresos facturados, gastos pagados y gastos facturados) permite detectar tendencias, identificar alertas financieras y anticipar posibles riesgos para la organización. Con ello, destacó el papel del analista financiero como un profesional capaz de diagnosticar oportunamente la situación de una empresa y aportar información estratégica para prevenir problemas futuros y fortalecer la toma de decisiones.
Con la finalidad de dar a conocer el tema de riesgos de incorrección material, fraude, errores y normas de auditoría para entidades menos complejas, la comisión técnica de Auditoría del Colegio presentó el 21 y 22 de julio, el curso Temas selectos de auditoría de estados financieros.El evento contó con la participación de Alfredo Molina Mercado, Victoria Huerta Mendizábal, Jessica Gómez Domínguez y Juan José Véjar Becerril como ponentes; además de Arturo Zavala Coca y Rafael Yela Gutiérrez en la gestión de las participaciones. Revisión del reconocimiento de ingresos y su consideración en temas de fraude fue el primer tema de la tarde a cargo de Alfredo Molina Mercado, quien examinó las causas que representan el área de mayor riesgo, de acuerdo con la NIA 240. Su exposición abarcó los tres elementos del triángulo del fraude (presión, oportunidad y racionalización). En esta tesitura, se habló de la necesidad de adoptar una mentalidad de auditor forense en el trabajo de revisión, así como las etapas del modelo de reconocimiento de ingresos de la NIF D-1 e IFRS 15. Al cierre de su intervención, habló de las señales de alerta por industria, el análisis analítico de datos sobre el universo total de transacciones y las respuestas requeridas ante la detección de indicios de manipulación. La segunda ponencia estuvo bajo la batuta de Victoria Huerta Mendizábal, quien habló de los temas de Valoración del negocio en marcha (NIA 570) y los procedimientos aplicables al cierre contable. Referente al negocio de marcha, destacó la obligación de evaluar un periodo mínimo de 12 meses a partir de la autorización de los estados financieros; la identificación de indicadores financieros u operativos de duda significativa, la evaluación de planes de la administración y los efectos en el informe del auditor. Otro tema abordado por Huerta Mendizábal fue el del cierre contable, en la que detalló las pruebas de corte de operaciones en la compraventa, la revisión de pasivos no registrados, la evaluación de asientos de diario para reducir el riesgo de la evasión de controles, esto con base en la NIA 240 y las revisiones analíticas finales. La segunda ponencia estuvo a cargo de Victoria Huerta Mendizábal, quien habló de los temas de valoración del negocio en marcha (NIA 570) y los procedimientos aplicables al cierre contable. Referente al negocio de marcha, destacó la obligación de evaluar un periodo mínimo de 12 meses a partir de la autorización de los estados financieros; la identificación de indicadores financieros u operativos de duda significativa, la evaluación de planes de la administración y los efectos en el informe del auditor. Otro tema abordado por Huerta Mendizábal fue el del cierre contable, en la que detalló las pruebas de corte de operaciones en la compraventa, la revisión de pasivos no registrados, la evaluación de asientos de diario para reducir el riesgo de la evasión de controles, esto con base en la NIA 240 y las revisiones analíticas finales. En la segunda jornada del día, se abordaron tres temas fundamentales: Auditoría de grupos, revisión de estimaciones y procedimientos de confirmaciones. Las ponencias fueron de Jessica Gómez Domínguez, Juan Jesús Véjar. El evento fue coordinado por el contador Rafael Yela Gutiérrez. Jessica Gómez Domínguez, en su intervención, habló de las consideraciones especiales que se tienen en las auditorías de estados financieros de grupos bajo la NIA 600, en este tema recalcó que la responsabilidad sobre la opinión consolidada recae en el auditor del grupo y no se comparte con los auditores de componentes. A la par, habló de la transición hacia un enfoque basado en el riesgo de incorrección material, la alineación con los requerimientos de gestión de la calidad de la NIA 220, y la importancia de mantener una comunicación bidireccional con los equipos de auditoría locales.Finalmente, Juan Jesús Vejar Becerril comentó acerca de la revisión de estimaciones contables (NIA 540) y el uso de confirmaciones externas (NIA 505). En el ámbito de las estimaciones contables, el contador Véjar profundizó en el espectro del riesgo inherente a través de la incertidumbre, la complejidad y la subjetividad de los métodos, hipótesis y datos empleados. En cuanto a las confirmaciones externas, detalló los requerimientos para mantener el control directo sobre el proceso de envío y recepción, el tratamiento de las negativas de la administración y la ejecución de procedimientos alternativos para la obtención de evidencia fiable.