En un esfuerzo por profundizar en el mundo del concurso mercantil en México y su contraparte estadounidense; la comisión de Apoyo al Ejercicio Independiente del Colegio realizó los días 20 y 21 de febrero el curso Concurso Mercantil y Chapter Eleven (Código de Banca Rota de EE. UU.), donde reunió a destacados expertos en la materia.
Rodrígo Gustavo Solís Azonos, director jurídico en Reestructura Abengoa México; Samuel Ricardo Egure Lascano y Joaquín González Chávez, miembros de la comisión mencionada, compartieron sus conocimientos de manea detallada e interactiva.
Entrando en tema, Solís Azonos mencionó que el concurso mercantil en México busca conservar empresas, revisar incumplimientos de pagos y proteger relaciones comerciales. Destacó el aumento significativo de concursos mercantiles, con un notable crecimiento del 300% en 2023, evidenciando la importancia de la Ley de Concursos Mercantiles como de interés público.
Samuel Ricardo Egure Lascano resaltó la analogía entre la etapa de conciliación mexicana y el Chapter Eleven, mientras que Joaquín González Chávez subrayó las complejidades laborales y la multidisciplinariedad de la ley, enfocándose en el papel esencial del contador público. En esa línea, se analizaron las fases clave del concurso mercantil (desde la conciliación hasta la quiebra), así como la comparación con el proceso estadounidense, destacando la necesidad de flexibilidad en el marco legal mexicano.
Dentro de la discusión se habló sobre la complejidad del proceso, empezando por la solicitud hasta la liquidación, para ello se tocaron temas como la suspensión de pagos y medidas cautelares para proteger al comerciante. La presentación resaltó el valor de los visitadores y la presentación del dictamen en un plazo limitado.
En un segmento especial, se exploró un caso de Chapter Eleven relacionado con Blockchain, puntualizando los desafíos legales y regulatorios en EE. UU. sobre inversiones en criptomonedas. Se comparó el tratamiento de la deuda y los gastos entre ambos países, evidenciando la necesidad de flexibilidad en el marco legal mexicano.
Continuando con el programa, Solís Azonos abundó en las generalidades del concurso mercantil, como la etapa de conciliación y la comparación del sistema mexicano con el Chapter Eleven estadounidense. Solís resaltó la flexibilidad del sistema estadounidense, enfatizando las amplias facultades del juez para interpretar y resolver casos específicos.
Respecto a la conciliación en el proceso de concurso mercantil, se indicó el alcance del conciliador, su papel en buscar convenios entre el comerciante y los acreedores, y la creatividad necesaria para proponer acuerdos adaptados a la situación de la empresa.
En cuanto a los beneficios, se exploraron aspectos fiscales, como la posibilidad de disminuir el monto de las deudas perdonadas como ingreso acumulable, con excepciones para transacciones entre partes relacionadas. Para entender esta parte, se presentaron ejemplos numéricos y se recalcó la capacidad de los acreedores para deducir sus créditos fiscales en casos de concurso mercantil.
También se reconoció la figura del administrador fiduciario en Estados Unidos, resaltando su independencia en comparación con el conciliador mexicano. La complejidad y los desafíos en la adaptación de las leyes a la evolución de los activos financieros en el contexto de los procesos concursales fueron vistos a lo largo de la sesión.
La toma de posesión de empresas en situación de quiebra fue otro tema desarrollado. Los expositores ilustraron situaciones complejas y resistencias por parte de los comerciantes, subrayando la importancia de manejar cuidadosamente aspectos prácticos como el cambio de firmas y la gestión de cuentas bancarias durante la transición.
El curso concluyó con una inmersión en la etapa de quiebra, destacando la realización de subastas para la venta de activos. Se enfatizó la importancia de obtener el máximo valor posible para el pago a los acreedores y se discutieron los desafíos legales y procedimientos multidisciplinarios involucrados en estos procesos.
Eventos recientes
En un acto que reafirma el compromiso con la profesionalización del servicio público, el Colegio llevó a cabo la firma de las minutas correspondientes al cierre de actividades 2025 y a la apertura del programa de capacitación 2026.El evento, realizado el 30 de marzo, contó con la participación de la licenciada Leidy Ramos Marín, titular de la Dirección Ejecutiva de Desarrollo de Personal y Derechos Humanos de la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF); la maestra Rosalía Ortega López, presidenta del Colegio; y la maestra María Luisa Ramírez Hernández, directora ejecutiva.Dentro de los acuerdos establecidos en la minuta, destaca la impartición de eventos técnicos, tales como la Semana Nacional de Contabilidad Gubernamental, la Semana Nacional de Auditoría Gubernamental y el Taller de Entrega-Recepción en la Administración Pública de la Ciudad de México, así como cursos especializados sobre conceptos, principios y finalidades de la administración pública local.Asimismo, se ratificó el cumplimiento de 300 horas de capacitación en cursos programados por el Colegio, así como la realización del evento Reformas Fiscales 2026, llevado a cabo de manera exitosa el pasado mes de febrero.En este sentido, ambas instituciones acordaron dar apertura a los cursos, con el objetivo de garantizar que las personas servidoras públicas continúen con su desarrollo profesional.Con estas acciones, el Colegio refrenda su compromiso como aliado estratégico del Gobierno de la Ciudad de México, al aportar excelencia técnica para el fortalecimiento del sistema de formación continua.
En el marco de la primera conferencia universitaria del Bienio 2026-2028, la institución llevó a cabo la sesión SAT y jóvenes emprendedores, lo que debes saber antes de iniciar, bajo un nuevo formato de mesa de discusión y preguntas y respuestas, con la participación de especialistas en materia contable.El evento, realizado este 26 de marzo, fue coordinado por el contador Miguel Ángel Ávila, y contó con la participación de Angélica Valladares López, Gabriel Valencia González y Carlos Montes Ojendis, quienes abordaron los principales retos y recomendaciones para quienes buscan emprender en un entorno fiscal digitalizado.Durante su intervención, la maestra Angélica enfatizó que el éxito de un emprendimiento no depende solo de una buena idea, sino de una adecuada planeación financiera y fiscal desde el inicio. Al respecto, señaló que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) debe visualizarse como un aliado estratégico y no como un obstáculo.Explicó que uno de los primeros pasos para emprender es la inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), así como la obtención de herramientas clave como la e.firma y el buzón tributario. Asimismo, destacó la relevancia de elegir correctamente el régimen fiscal y mantener un control adecuado de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI).Por su parte, Gabriel Valencia hizo hincapié en el alto nivel de digitalización del SAT, lo que permite a la autoridad monitorear en tiempo real el cumplimiento de las obligaciones. En este sentido, destacó que los emprendedores deben adaptarse a este entorno tecnológico y comprender las reglas fiscales como parte de un “tablero de ajedrez”.También, resaltó la importancia de conceptos como la razón de negocio y la materialidad de las operaciones y añadió que la asesoría contable debe evolucionar hacia un enfoque estratégico.En tanto, Carlos Montes coincidió en que, antes de preocuparse por el SAT, el emprendedor debe tener claridad sobre su modelo de negocio, ya que esto determinará sus obligaciones fiscales. Señaló que una correcta asesoría desde el inicio evita errores comunes, como la elección inadecuada del régimen o el incumplimiento de obligaciones.En virtud de lo anterior, coincidieron en que el entorno fiscal actual exige mayor rigor desde el inicio de operaciones. Entre los puntos clave, destacaron la necesidad de garantizar la materialidad de las operaciones, evitar la mezcla de finanzas personales y empresariales, y cumplir no solo con obligaciones fiscales, sino también con disposiciones en materia de seguridad social.Por último, los expertos concluyeron que la formalidad no solo permite cumplir con la ley, sino que abre la puerta a mayores oportunidades, como el acceso a financiamiento; y abrieron paso a la ronda de preguntas y respuestas por los participantes.
Con el objetivo de fortalecer la práctica profesional y promover una cultura organizacional basada en la excelencia, la comisión de Calidad de las Firmas de Contadores Públicos del Colegio llevó a cabo el 25 de marzo el curso Normas Internacionales de Gestión de Calidad 1 y 2 y NIA 220 Revisada, un espacio de análisis y actualización normativa que reunió a especialistas en la materia.Bajo la coordinación de Rosa Isabel Pedraza Curiel, el evento contó con la participación de José Ángel Lucio Bernal, Jorge Adrián Ramírez Soriano, Emilio Hernández Rodríguez, José Emilio Martínez Gutiérrez, Verónica Flores Acosta, Miguel Ángel Castillo Ruiz, Luis Eduardo Lazcano Luviano y Jorge Uriel Sánchez Cedillo, todos integrantes de la comisión organizadora.Durante la jornada, José Ángel Lucio Bernal destacó que el propósito central del curso es difundir la normatividad aplicable y compartir experiencias que permitan a las firmas implementar con éxito sistemas de gestión de calidad. Subrayó que este aspecto cobra especial relevancia ante las revisiones anuales del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, las cuales enfatizan el cumplimiento de dichos sistemas como medida para evitar consecuencias negativas.En su intervención, Jorge Adrián Ramírez Soriano explicó que la NIGC 1 establece la necesidad de diseñar, implementar y operar un sistema que garantice, con seguridad razonable, el cumplimiento de las responsabilidades profesionales y la emisión de informes adecuados. Enfatizó que la calidad debe entenderse como un proceso transversal dentro de la firma, que exige un enfoque proactivo y un liderazgo comprometido.Por su parte, Emilio Hernández Rodríguez abordó el proceso de valoración de riesgos, señalando que este debe partir de la identificación de objetivos de calidad, el reconocimiento de riesgos asociados y la implementación de respuestas para mitigarlos. Destacó la importancia de que este proceso sea continuo y adaptable a las características particulares de cada firma.En el ámbito de la relación con clientes, José Emilio Martínez Gutiérrez enfatizó la necesidad de realizar evaluaciones previas, o background checks, para analizar la integridad y valores éticos de los clientes potenciales, así como su impacto reputacional. También advirtió sobre los riesgos de dependencia financiera excesiva, que podrían comprometer la independencia del auditor.Verónica Flores Acosta resaltó que la NIGC 1 fortalece los requerimientos en materia de información y comunicación, al exigir objetivos de calidad medibles y una interacción efectiva con distintos actores, tanto internos como externos, definiendo claramente la naturaleza, oportunidad y alcance de estas comunicaciones.Uno de los puntos clave fue expuesto por Miguel Ángel Castillo Ruiz, quien señaló que la calidad en auditoría se construye de manera progresiva y no en una sola etapa. Explicó que las normas de gestión de calidad y la NIA 220 deben aplicarse de forma integral, destacando el papel del revisor de calidad como un agente independiente que cuestiona los juicios significativos del socio del encargo, sin que ello implique una segunda auditoría.En la misma línea, Luis Eduardo Lazcano Luviano profundizó en la aceptación y continuidad de clientes conforme a la NIA 220, describiéndola como un filtro preventivo esencial. Identificó tres factores clave: la integridad del cliente, la capacidad operativa de la firma y el cumplimiento de los principios éticos e independencia. Asimismo, subrayó la importancia de documentar adecuadamente estos procesos.Finalmente, Jorge Uriel Sánchez Cedillo abordó los recursos del encargo, clasificándolos en humanos, tecnológicos e intelectuales. Destacó que el uso adecuado de la tecnología puede mejorar la eficiencia y calidad, aunque advirtió sobre los riesgos de dependencia excesiva y la necesidad de capacitación constante. También subrayó la relevancia de contar con conocimiento actualizado y políticas bien documentadas.