Con un enfoque en las normativas internacionales y los nuevos retos que enfrenta la profesión, los auditores deben adaptarse a los cambios fiscales, las herramientas tecnológicas emergentes y los desafíos éticos, con el objetivo de garantizar una práctica más eficiente y responsable.
En este contexto, el pasado 7 de marzo, el Colegio organizó el curso PIF 8: Requerimientos de competencia para profesionales de la auditoría. El evento, presentado por Néstor Hernández Vázquez y coordinado por Gustavo Arenas Ibarra, ambos miembros de la comisión de Educación del Colegio, abordó los desafíos y la evolución de la auditoría en tiempos de transformación normativa, tecnológica y ambiental.
Entrando en tema, Hernández Vázquez habló sobre la necesidad de actualización constante para los profesionales de la auditoría, especialmente en lo que respecta a los pronunciamientos internacionales emitidos por el IFAC (Federación Internacional de Contadores). Según Hernández, “el IFAC, creado en 1977, agrupa a 183 organizaciones de 130 países y tiene como objetivo asegurar que los auditores mantengan altos estándares éticos y técnicos”. Esta red global garantiza que los auditores cuenten con el conocimiento necesario para cumplir con las normativas internacionales que regulan la auditoría y la contabilidad.
El expositor subrayó la importancia de la capacitación profesional continua, particularmente en lo que respecta a los cambios normativos. “Desde la PIF 1 hasta la PIF 8, la formación de los auditores debe abarcar tanto competencias técnicas como éticas, lo cual implica una constante preparación en nuevas regulaciones”, explicó Hernández. Además, resaltó que la responsabilidad profesional de los auditores no solo abarca la calidad de su trabajo, sino que también exige un enfoque ético, ajustado a las normativas internacionales, como las contenidas en la NIA 220.
Un punto particular de la presentación fue el concepto de “experto auditor”. Hernández destacó que, si bien el auditor principal es generalmente un contador público, existen situaciones donde es necesario contar con expertos de otras disciplinas, como el derecho tributario o la ingeniería. “Un buen ejemplo de esto es el cálculo del pasivo laboral, que requiere un actuario para realizar los cálculos actuariales. Los auditores deben recurrir a especialistas cuando se enfrentan a tareas fuera de su ámbito de conocimiento”, afirmó Hernández.
Este enfoque multidisciplinario, explicó, resalta la importancia de contar con equipos diversos de profesionales capacitados, capaces de abordar diversas áreas técnicas que no están al alcance de todos los auditores.
Asimismo, con respecto a la creciente importancia de los impuestos ecológicos y la sostenibilidad, que están comenzando a jugar un papel clave en la auditoría financiera, mencionó que, “los auditores deben estar preparados para enfrentar estos nuevos desafíos, especialmente en lo que respecta a la obligación de las empresas de reportar sobre su impacto ambiental, una regulación que se está incrementando en muchas partes del mundo”.
Este cambio en el entorno empresarial representa una nueva dimensión en el trabajo de los auditores, quienes deben conocer y aplicar las normativas emergentes en sostenibilidad y medio ambiente.
De igual forma, destacó que el uso de herramientas emergentes como la inteligencia artificial en la auditoría puede mejorar la eficiencia en el análisis de grandes volúmenes de datos. “El uso de la tecnología permite a los auditores centrar su atención en aspectos más estratégicos y técnicos, dejando las tareas repetitivas a las máquinas”, explicó. Es por ello que, a través de estas herramientas, los auditores tienen la capacidad de procesar información más rápidamente y con mayor precisión, lo que contribuye a una auditoría más rigurosa y eficiente.
En cuanto a la ética y el juicio profesional, Hernández insistió en mantener altos estándares en la toma de decisiones. “El juicio profesional se desarrolla con la experiencia y el conocimiento adquirido, y debe ser evaluado de manera crítica. Este juicio, a su vez, debe estar fundamentado en principios éticos sólidos, especialmente cuando hay riesgos de que la objetividad del auditor se vea comprometida”, dijo.
Además, subrayó que es crucial mantener una comunicación constante dentro de los equipos de auditoría para asegurar que todas las decisiones y juicios sean rigurosos y bien fundamentados.
Finalmente, Néstor Hernández destacó la capacidad de los auditores para adaptarse a nuevos contextos, como los cambios fiscales derivados de la pandemia del COVID-19 y las regulaciones emergentes sobre las criptomonedas y el uso de los CFDI. “Los auditores deben estar preparados para afrontar desafíos como el tratamiento contable de las criptomonedas y las nuevas regulaciones fiscales que afectan a las empresas”, explicó.
En este sentido, enfatizó que los auditores deben ir más allá de la superficialidad en su trabajo. “Es importante hacer las preguntas correctas y asegurarse de que la información obtenida sea precisa y relevante para las operaciones empresariales”, concluyó.
Eventos recientes
La temática tributaria fue el eje central del Maratón de conocimiento Fiscal, un evento organizado con entusiasmo y precisión por la vicepresidencia de Vinculación Universitaria, encabezada por Héctor Vázquez González. La jornada, realizada el 7 de mayo, reunió a 23 equipos integrados por 149 estudiantes, quienes pusieron a prueba su dominio en materia fiscal en una competencia tan exigente como emocionante.El evento arrancó con palabras de bienvenida por parte de Adolfo Ramírez Fernández del Castillo, presidente del Colegio, quien, con un mensaje cercano y entusiasta, destacó que este espacio representa mucho más que una competencia académica: “Es una oportunidad para reconocer la pasión, el esfuerzo y la preparación de todos ustedes”. Además subrayó la importancia del conocimiento fiscal en la formación contable y agradeció a los maestros por su labor como formadores: “Más que maestros, son mentores y pilares del futuro de nuestra profesión”. Para cerrar su discurso, llamó a actuar siempre con ética e integridad, y deseó éxito a todos los participantes.La competencia inició con un examen de 34 reactivos de opción múltiple, resuelto en equipo a través de una tablet, en un máximo de 60 minutos. Cada grupo tuvo la libertad de decidir el momento ideal para enviar sus respuestas. Una vez entregado, los dispositivos fueron recogidos para evitar cualquier intento de revisión posterior. Finalizado el examen, los participantes salieron del recinto para un receso mientras el jurado —conformado por destacadas especialistas en el campo como Sara Barajas Cortes (presidenta del jurado) y Carlos Alberto Díaz Lara, ambos integrantes de la comisión de Docencia, así como Pablo Cervantes García, Guadalupe Santos Moreno y Roberto Iván Colín, de la comisión Fiscal— analizaba minuciosamente los resultados. Finalmente, se determinó que cinco equipos avanzaban a la fase decisiva.Los finalistas enfrentaron un nuevo desafío: resolver un caso práctico de una cuartilla, con un enfoque integral que exigía conocimientos sólidos y habilidades de argumentación. Cada equipo seleccionó a un representante para leer la resolución proyectada ante el jurado, quien evaluó aspectos como fundamentación legal, congruencia en la solución y el uso del lenguaje técnico.Concluida la ronda, se realizó una última deliberación. El jurado corroboró los puntajes acumulados de ambas fases para dar paso al esperado momento: la premiación.Tras una reñida competencia, el primer lugar fue otorgado con orgullo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) – FCA, representada por:Kevin Vargas Plascencia, Dafne Naomi Hernández Acuña, Arath Palma Alanís, Danna Paola Rodaz Ruiz, Hannia Mishelle Pacheco Duran, Jesús Lázaro Martínez y Nadia Isabel Sebastián HernándezEl segundo y tercer lugar fueron obtenidos por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) – Campus Facultad de Contaduría y Administración (FCA), con los siguientes equipos:Segundo lugar: Brayan Reyes Hurtado, Nathanael Pliego García, Antonio Ortega Cruz, Daniel Alejandro Castillo Torrijos, Esmeralda Peña García, Lizeth Leticia Ordoñez Navarro y Valeria Rosas HernándezTercer lugar: Irvin Saúl Tovar Garduño, Alondra Reza Bárcenas, Cesar Emilio Martínez Benites, Juana Robles Pastrana, Perla Alejandra García Rosas, Yeili Marlenne Martínez Mendoza y Zaira De Jesús VarónUniversidades participantes:Grupo Tecnológico Universitario - Campus AtizapánInstituto de Estudios Superiores de Tamaulipas AnáhuacUniversidad Tres Culturas - Campus AtizapánTecnológico de Estudios Superiores de Monterrey - Campus Edo Mex Tecnológico de Estudios Superiores de TianguistencoUNAM - Facultad de Contaduría y AdministraciónUNAM - Facultad de Estudios Superiores CuautitlánUniversidad Autónoma del Estado de México - Campus FCAUniversidad Autónoma del Estado de México - Campus ZumpangoUniversidad la Salle - Campus Ciudad de MéxicoUniversidad la Salle Pachuca - Campus la ConcepciónUniversidad Veracruzana - Campus Tuxpan
El 28 de abril se presentó en el colegio el curso Criterios no vinculativos para efectos del informe fiscal, SIPRED. En el evento, bajo la coordinación de Teresa Cruz Rodríguez, representante de la comisión técnica de Auditoría Fiscal, se presentaron las consideraciones para tener en cuenta sobre los criterios no vinculativos contenidos en distintos cuerpos normativos.Para cubrir el tema, se contó con la valiosa participación de Manuel Corral Moreno y Álvaro Enrique Cordón Álvarez, integrantes de comisión mencionada previamente.Antes de comenzar, los contadores señalaron la importancia de los criterios no vinculativos ya que, aunque no tienen fuerza legal obligatoria, su relevancia permite alinear los tres elementos o perspectivas que convergen durante el informe fiscal: la autoridad fiscal, el contribuyente y el auditor; de esta forma, estos criterios permiten dar cuenta de la forma en que el sujeto pasivo (la autoridad) interpreta una normativa para orientar al sujeto activo (el contribuyente).Además, se comentó que, pese a que el contribuyente no tiene la obligación de considerar estos criterios vinculantes, “el auditor tiene la obligación de revelar las discrepancias entre los criterios de la autoridad fiscal y el contribuyente”, ya que en caso de no hacerlo puede ser copartícipe de un encubrimiento de discrepancias fiscales.Una vez establecido ese precedente, los ponentes detallaron los criterios no vinculativos relacionados con distintos cuerpos normativos, comenzando con el Código Fiscal de la Federación (CFF), la Ley de Impuesto Sobre la Renta (LISR), la Ley de Impuesto al Valor Agregado (LIVA), la LIEPS (Ley de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) y la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos (LISH). Para cada apartado, los expositores comentaron los criterios no vinculativos aplicables a cada conjunto de leyes y ejemplos prácticos que permitieron profundizar en ellos, desde aquellos relacionados con la expedición, timbrado y entrega de CFDI; la base gravable del IEPS en la prestación de servicios de juegos con apuestas y sorteos; la deducción de pagos a sindicatos; los gastos a favor de terceros; entre otros.
En la conferencia universitaria de abril, el tema principal fue los Instrumentos auxiliares de fiscalización del SAT, un evento que contó con la destacada participación de la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA) Tepepan. David Osorio Cetina, docente de referida institución educativa, tuvo la responsabilidad de explicar en detalle los mecanismos y herramientas que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) emplea para respaldar y complementar sus facultades de comprobación. Su ponencia se centró en cómo estos instrumentos ayudan a identificar posibles incumplimientos fiscales por parte de los contribuyentes. El curso, que se ofreció de manera gratuita en un formato híbrido el 24 de abril, fue inaugurado por el vicepresidente de Vinculación Universitaria, Héctor Vázquez González, junto con el profesor de la ESCA Tepepan, Hugo Rodríguez Barbosa. Durante su presentación, Osorio Cetina hizo hincapié en la importante diferencia entre estos instrumentos auxiliares y las facultades de comprobación directas del SAT, como las visitas domiciliarias, revisiones de gabinete y revisiones electrónicas. Subrayó que los instrumentos auxiliares no son actos de fiscalización en sí, sino que ofrecen información y elementos valiosos para que el SAT pueda ejercer sus facultades de manera más eficiente y selectiva. En este contexto, la recomendación más importante es prestar atención a los comunicados emitidos por la autoridad fiscal. Este tema está estrechamente relacionado con el control interno de las empresas, por lo que es esencial mantener un diálogo con las áreas de contabilidad y, si es necesario, con asesores fiscales. Al recibir un comunicado del SAT, es crucial verificar la información que la autoridad presenta. Por ejemplo, si el SAT notifica la omisión de la declaración anual, se debe corroborar de manera interna el estado de dicha obligación. Una de las grandes ventajas en el ámbito de las vigilancias profundas es que el cumplimiento que se realiza después de recibir un comunicado se considera aún como algo espontáneo. Según el artículo 72.° del Código Fiscal de la Federación (CFF), “si se presentan las declaraciones de manera espontánea, se está exento de sanciones por parte de la autoridad”, destacó el también abogado en Derecho. “Así que, aunque llegue una notificación, si se presenta la declaración después, sigue siendo considerada espontánea. Esto es muy diferente a un requerimiento formal por no cumplir con las obligaciones, donde la espontaneidad ya no cuenta”. La oportunidad de corregir la situación fiscal sin tener que enfrentar multas u otras sanciones es un gran beneficio para el contribuyente. Por último, David Osorio destacó la importancia de visitar la página oficial del SAT y la plataforma de gobierno abierto, donde se publican cifras de recaudación que muestran lo valiosos que son estos instrumentos auxiliares y la vigilancia constante en la labor recaudatoria del SAT. "La eficiencia que han demostrado estas herramientas ha asegurado su uso continuo, marcando un avance firme en la estrategia de fiscalización, ya que permiten una recaudación significativa sin necesidad de ejercer facultades de comprobación directas", concluyó.