El Colegio llevó a cabo este 21 de marzo el foro Aspectos básicos en materia de Prevención de Lavado de Dinero, lugar al que se dieron cita los contadores Susana Mejía Balcázar y Alejandro Méndez Rueda, quienes abordaron los fundamentos conceptuales, legales y operativos de esta práctica ilícita, así como su relación con el marco normativo nacional e internacional.
Durante la exposición, la especialista Mejía Balcázar explicó que el lavado de dinero implica ocultar el origen ilícito de recursos obtenidos a través de actividades ilegales, con el propósito de integrarlos a la economía formal bajo una apariencia de legalidad. Este proceso se desarrolla en tres etapas claramente identificadas: colocación, cuando los recursos ingresan al sistema financiero; estratificación, donde se fragmentan y se realizan diversas transacciones para desvincularlos de su origen; e integración, fase en la que los fondos regresan al circuito económico mediante operaciones aparentemente lícitas.
Se destacó que este delito está tipificado en el Código Penal Federal como operaciones con recursos de procedencia ilícita; de acuerdo con la legislación, “se configura cuando una persona, por sí misma o a través de terceros, adquiere, administra, transfiere, transporta o invierte recursos de origen ilegal, con conocimiento de dicha procedencia”, aclaró la contadora.
En este contexto, se informó que las sanciones contempladas van de 5 a 15 años de prisión, además de multas de entre 1,000 y 5,000 días. “Estas penas pueden incrementarse cuando participan actores con responsabilidades específicas, como administradores, consejeros o servidores públicos, lo que refleja la gravedad del delito dentro del sistema financiero”.
Además, se abordó la tipificación del terrorismo en el propio código, definido como la realización intencional de actos violentos que generen alarma o terror en la población, mediante el uso de diversos medios, con el objetivo de afectar la seguridad nacional o presionar a autoridades.
Bajo esta línea, se subrayó la diferencia clave entre ambos fenómenos: mientras el lavado de dinero busca ocultar el origen ilícito de los recursos para integrarlos a la economía, el financiamiento al terrorismo puede utilizar tanto recursos legales como ilegales, pero con la finalidad de apoyar actividades terroristas, sin necesariamente ocultar su procedencia.
En el foro también se analizó la relevancia de la cooperación internacional. “Organismos como el Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria establecen principios para fortalecer la regulación financiera y la gestión de riesgos”, lo cual consolida estándares globales en la materia.
Para el caso de México, se destacó que la prevención del lavado de dinero opera a través de un ecosistema institucional encabezado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), con la participación activa de organismos supervisores como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Los especialistas señalaron que el cumplimiento en esta materia ha evolucionado significativamente desde la entrada en vigor del marco normativo en julio de 2013 hasta la reforma integral del 16 de julio de 2025. Este proceso ha implicado la transición de esquemas tradicionales hacia modelos de gestión de riesgos más sofisticados, apoyados en herramientas digitales y análisis dinámico de operaciones.
Finalmente, se precisó que las obligaciones varían según la actividad económica. Mientras sectores como los juegos con apuesta cuentan con umbrales específicos para la identificación y reporte de operaciones, otros rubros estratégicos, como el inmobiliario y el otorgamiento de préstamos, están sujetos a esquemas de identificación total, lo que implica la integración de expedientes por cada operación, sin importar su monto.
Eventos recientes
Este 10 y 17 de abril, el Colegio llevó a cabo el foro sobre los Pronunciamientos Internacionales de Formación (PIF), donde se reunieron Néstor Hernández Vázquez, Rosa Gutiérrez García, Elmer Lara Santacruz y Román Núñez Muñoz, para analizar los estándares globales que rigen la preparación de futuros profesionales de la contabilidad.Durante la presentación, Hernández Vázquez hizo hincapié en la importancia de estos lineamientos emitidos por la Federación Internacional de Contadores (IFAC). También destacó que el interés público como objetivo central es fundamental para establecer requisitos de ingreso a los programas de formación que sean justos y proporcionales.Enfatizó que “estos criterios buscan asegurar que solo las personas con una probabilidad razonable de éxito accedan a la formación profesional, evitando barreras, pero manteniendo la integridad de la carrera”.De igual forma, el contador Hernández profundizó sobre el PIF 2; al respecto explicó que esta norma define la competencia técnica como la capacidad de aplicar el conocimiento profesional según estándares establecidos. En su presentación, señaló las áreas críticas de aprendizaje como la contabilidad financiera, auditoría, impuestos y finanzas, con niveles de competencia que varían de básico a intermedio según el área.Por su parte, la doctora Rosa Gutiérrez habló acerca de las novedades y la relevancia que tiene el PIF 4, el cual está centrado en el desarrollo profesional inicial respecto a valores, ética y actitudes profesionales. En la ponencia, indicó que la formación ética no es un complemento, sino el pilar fundamental que permite a los profesionales actuar en favor del interés público.De igual forma, puntualizó que los atributos clave que deben manifestarse en cada encargo profesional incluyen el cumplimiento irrestricto de los requerimientos de ética, el mantenimiento de la objetividad e integridad, la independencia de criterio y la diligencia debida. A su vez, abordó la importancia de la Norma Internacional de Gestión de Calidad (NIGC 1) y la NIA 220.Para dialogar sobre el PIF 3 se presentó Elmer Lara, quien aclaró que la formación del contador debe trascender el dominio técnico para integrar habilidades interpersonales y organizacionales que garanticen la excelencia en el servicio al interés público. Resaltó que, en las etapas iniciales de la carrera, el profesional requiere de una supervisión estrecha y una estructura de apoyo que permita la transición gradual hacia la autonomía.Advirtió sobre la importancia de este pronunciamiento, ya que se toma como requisito para elevar la calidad de la práctica contable y asegurar que el profesional sea un aliado estratégico en el área financiera.Para cerrar el foro, los panelistas versaron sobre las directrices que marcarán el ejercicio del contador frente a la evolución tecnológica y las nuevas dinámicas de gestión de equipos. Se recalcó que la comunicación transparente y la colaboración son fundamentales para mitigar riesgos y elevar la calidad de los servicios profesionales.
La digitalización financiera ya no es una tendencia futura, sino una realidad que redefine la forma en que las personas interactúan con el dinero. Bajo esta premisa se desarrolló el foro Fintech en acción: de la banca tradicional a la revolución digital, realizado el 16 de abril y organizado por la comisión de Prevención de Lavado de Dinero del Colegio, donde el especialista Alejandro Méndez Rueda expuso los principales cambios, retos y oportunidades del ecosistema financiero en México.Entrando al tema, el expositor ofreció un breve contexto para comprender la evolución del sistema bancario en el país, destacando hitos como la nacionalización de la banca en 1982 y su posterior privatización en los años noventa, proceso que permitió la entrada de nuevos competidores y capital extranjero, impulsando así la modernización del sector.En ese sentido, Méndez Rueda explicó que, aunque las funciones tradicionales de la banca se mantienen, su ejecución ha cambiado de manera significativa con la incorporación de herramientas digitales:Captación de recursos, ahora facilitada mediante plataformas digitales y apertura remota de cuentas Otorgamiento de crédito, apoyado en análisis automatizados y datos en tiempo real Facilitación de pagos, impulsada por herramientas como SPEI, CoDi y aplicaciones móviles Por otro lado, el ponente señaló que el avance tecnológico también ha fortalecido la supervisión del sistema financiero. Instituciones como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público continúan desempeñando un papel clave en la estabilidad del sector. También, destacó que la Ley Fintech de 2018 marcó un parteaguas al formalizar nuevas figuras tecnológicas y fomentar la inclusión financiera.Asimismo, hizo hincapié en que la transformación digital conlleva riesgos que no deben subestimarse. Entre los principales desafíos destacan:Incremento en fraudes digitales y esquemas de phishing Mayor dependencia tecnológica en la gestión financiera Diferencias en la protección de depósitos entre bancos tradicionales y plataformas digitales Ante este panorama, el especialista recomendó adoptar medidas de seguridad como la autenticación multifactor, el monitoreo constante de operaciones y la verificación del estatus regulatorio de las plataformas antes de utilizarlas.En otro orden de ideas, Méndez Rueda abordó el impacto de la digitalización en el ámbito fiscal, destacando la transición hacia un modelo de fiscalización electrónica. Explicó que este esquema se basa en cruces automatizados de información provenientes de CFDI, declaraciones, movimientos bancarios y registros contables, lo que permite a la autoridad realizar revisiones en tiempo real.De igual forma, enfatizó que la trazabilidad de las operaciones es un elemento clave en este nuevo modelo, ya que permite validar la congruencia de la información financiera, fiscal y laboral. En este sentido, herramientas como el REPSE y el SIDEIMSS resultan fundamentales para acreditar la materialidad de las operaciones, especialmente en servicios especializados.Finalmente, el expositor concluyó que el rol del contador público ha evolucionado significativamente. Más allá del registro de operaciones, ahora debe asumir una función estratégica y preventiva, enfocada en la validación de información, la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo en un entorno cada vez más digitalizado.
Con el firme objetivo de fortalecer la representación del gremio contable ante la sociedad y las autoridades, más de 80 nuevos asociados se dieron cita hoy en las instalaciones del Colegio. El evento consistió en un desayuno informativo donde los asistentes pudieron vislumbrar el alcance de su integración a la institución.La ceremonia fue encabezada por la contadora Rosalía Ortega López, presidenta del Colegio, quien destacó la importancia de esta nueva etapa profesional; en su discurso, enfatizó que la afiliación no es solo un trámite, sino una inversión para robustecer su desarrollo profesional.Asimismo, el desayuno contó con la participación de autoridades del comité ejecutivo: Héctor Vázquez González, vicepresidente de Promoción y Membrecía; Virginia Ríos Hernández, vicepresidenta de Estrategia, Organización y Control; Manuel Tamez Zendejas, vicepresidente de Comunicación e Imagen; y María Luisa Ramírez Hernández, directora ejecutiva.Durante el encuentro, el contador Vázquez González profundizó en los múltiples beneficios que los nuevos integrantes adquieren desde su afiliación: entre otros, destacó el acceso a comisiones de trabajo y material editorial; programas de capacitación; alianzas comerciales y convenios.Los asistentes participaron en dinámicas de integración y realizaron un recorrido por las instalaciones. El momento culminante se vivió cuando, en un acto simbólico de pertenencia, los nuevos socios "se pusieron la camiseta" del Colegio, reafirmando su compromiso con la institución.