La comisión de Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio organizó el foro Ética en el nombramiento del revisor de calidad en auditorías, un espacio de análisis y reflexión en torno a la relevancia de la ética profesional en los procesos de aseguramiento. El encuentro reunió a especialistas del ámbito contable y de auditoría para discutir los desafíos que enfrentan las firmas al implementar sistemas de gestión de calidad y garantizar la independencia y objetividad en la revisión de los encargos.
La coordinación del evento, realizado el 11 de marzo, estuvo a cargo de Cecilia Coronel Ruiz y Carlos Velázquez Valle, integrantes de la comisión de Ética y Responsabilidad Profesional. Como expositores participaron Parménides Lozano Rodríguez, integrante de la comisión de Finanzas y Sistema Financiero; Arantxa Esthela Reyes Mendiola, Audit Associate Partner en Baker Tilly México; Francisco José Sánchez González, integrante de la comisión de Gobierno Corporativo; y la propia Cecilia Coronel Ruiz.
Durante su intervención, Parménides Lozano Rodríguez abordó la ética en el nombramiento del revisor de calidad en auditorías, vinculada con las Normas Internacionales de Gestión de la Calidad (NIGC 1 e NIGC 2). Señaló que la profesión contable es de interés público, por lo que los profesionales no solo responden ante quien contrata sus servicios, sino también ante la sociedad, ya que las conclusiones de auditoría influyen en la toma de decisiones y en una cadena de valor que incluye empleados, proveedores y el entorno social.
Destacó que estas normas surgieron tras escándalos corporativos que evidenciaron la necesidad de reforzar la independencia y la ética profesional. Por ello, el revisor de calidad debe designarse con base en criterios de competencia, capacidad y disponibilidad, evitando amenazas a la objetividad como la familiaridad o el interés propio. Asimismo, explicó que esta revisión es necesaria en encargos relacionados con entidades que cotizan en bolsa, instituciones supervisadas por autoridades financieras o empresas con alto riesgo de lavado de dinero. Entre los hallazgos más comunes mencionó la falta de claridad sobre cuándo interviene el revisor, la ausencia de evidencia de su participación y la escasa documentación de los procesos de remediación.
Por su parte, Arantxa Esthela Reyes Mendiola centró su exposición en la ética dentro del sistema de gestión de calidad bajo las Normas Internacionales de Gestión de la Calidad (NIGC 1 e NIGC 2). Destacó que la ética debe ir más allá del cumplimiento normativo y convertirse en una práctica operativa dentro de las firmas, ya que la confianza es la principal “mercancía” de los profesionales contables y el comportamiento individual impacta directamente en la reputación institucional.
A partir de su experiencia en la implementación de estos estándares en México y Latinoamérica, señaló que, aunque los contextos varían, la confianza es un elemento transversal. Advirtió que los mayores riesgos para las firmas no siempre son técnicos, sino aquellos derivados de la familiaridad con los clientes o de presiones comerciales que pueden afectar el juicio profesional. Ante ello, subrayó la importancia de contar con salvaguardas adecuadas, procesos constantes de autoevaluación, canales de denuncia efectivos y un liderazgo ético que se refleje en toda la organización.
En su intervención, Francisco José Sánchez González abordó los desafíos éticos que enfrentan las firmas de contaduría pública en la asignación de revisores y en la ejecución de auditorías. Señaló que la confianza pública, la objetividad, la independencia y la calidad profesional son pilares de la profesión, guiados por principios del código de ética como la integridad, la objetividad, la competencia profesional, la confidencialidad y el comportamiento profesional.
También enfatizó la importancia de documentar adecuadamente los procesos de aceptación y continuidad de clientes, verificando que los miembros del equipo no tengan intereses financieros o relaciones personales que comprometan su independencia, y que cuenten con la experiencia necesaria para cada sector. Asimismo, advirtió que presiones internas y externas, como las económicas o los plazos de entrega, pueden generar riesgos éticos, los cuales deben mitigarse mediante salvaguardas como la rotación de socios o revisores, la documentación de la independencia y la capacitación continua.
Finalmente, Cecilia Coronel Ruiz explicó el papel de la ética en los sistemas de gestión de calidad establecidos por las Normas Internacionales de Gestión de la Calidad (NIGC 1 e NIGC 2). Señaló que las firmas deben aplicar sistemas basados en riesgos para garantizar la calidad de los encargos y el cumplimiento de normas profesionales y legales.
Destacó que el revisor de calidad actúa de forma independiente al equipo de auditoría y valida las conclusiones antes de emitir el informe. También subrayó la importancia de contar con políticas claras para la elegibilidad de revisores y respetar periodos de enfriamiento, con el fin de fortalecer la calidad, la independencia y la confianza en la profesión contable.
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El pasado 17 de abril, el Colegio organizó el foro Ética en la contraloría financiera, un espacio de análisis que promovió en los asistentes una cultura basada en la ética en cada nivel de la organización.En la introducción, Margarita Aranda subrayó que el cumplimiento del Código de Ética Profesional representa una ventaja estratégica fundamental para la gestión de riesgos y la preservación de la confianza en las instituciones. Agregó que la base de la actuación en la contraloría recae en cinco principios: la integridad, la objetividad, la diligencia y competencia profesional, la confidencialidad en el manejo de la información sensible y un comportamiento profesional.Además, habló sobre el análisis de las amenazas emergentes generadas por el uso de la tecnología; en este punto advirtió que la dependencia de herramientas digitales puede vulnerar la ética si los datos disponibles son insuficientes. Por ello, exhortó a los asistentes a no permitir que el uso de sistemas automatizados sustituya su juicio profesional, especialmente si no se cuenta con la especialización necesaria para explicar sus resultados.En tanto, Noé Rafael Wong Serna habló sobre la gobernanza y el ejercicio profesional frente a los desafíos globales. Al respecto, mencionó que las mejores prácticas y procesos efectivos permiten avanzar de manera integral en el cumplimiento de los objetivos institucionales.Al platicar sobre el Código de Principios y Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo, el panelista remarcó que este busca trazar un camino desde el rumbo estratégico y la generación de valor hasta la revelación de información; “subraya la importancia de la integridad, la ética y el respeto a los derechos humanos, vinculándolos directamente con la honestidad y la responsabilidad en el cumplimiento legal y convencional”, aseguró.Por su parte, Sergio Sánchez Arciniega profundizó en el papel de la transparencia y la rendición de cuentas como los mecanismos que garantizan la confianza de los inversionistas; sobre ello, aclaró que la transparencia es la vía fundamental para que los grupos de interés tengan acceso real a la información financiera de una entidad, “ya que ofrece una visión clara, completa y oportuna sobre su situación económica y desempeño operativo”.Bajo la misma línea, se resaltó la importancia de la distribución integral de los informes financieros comunes; sin embargo, la rendición de cuentas trasciende el cumplimiento normativo al incorporar cualquier otro informe de utilidad para el monitoreo y la evaluación de la entidad.En su turno, Roxana Cabrera Aldui señaló que muchas organizaciones caen en el error de realizar estrategias fiscales carentes de un sistema de control interno; “es necesario llevar a cabo auditorías, proteger la reputación de la entidad y cumplir cabalmente con los principios de integridad”. Sobre lo anterior, precisó que el papel del contador es actuar como un protector de la legalidad y la ética al interior de las empresas.“La ética no se enseña con manuales, se demuestra con controles bien diseñados, efectivos y decisiones íntegras”, aseguró.Por último, Line Vera compartió un panorama sobre el fraude en las organizaciones en México; ante esto, destacó que el 45% de las compañías ha experimentado intentos o la materialización de fraudes. Sobre este tema, detalló que el 35% de los casos provienen de agentes externos, el 32% corresponden a fraudes internos y un 33% involucran una combinación de ambos factores. “Esto muestra la necesidad de una vigilancia profunda por parte de los órganos de control”.Concluyó el foro mencionando que la capacitación en ética y cultura organizacional es la primera línea de defensa, seguida por el establecimiento de controles antifraude, sistemas de control interno y debida diligencia hacia proveedores y personal.
Este 10 y 17 de abril, el Colegio llevó a cabo el foro sobre los Pronunciamientos Internacionales de Formación (PIF), donde se reunieron Néstor Hernández Vázquez, Rosa Gutiérrez García, Elmer Lara Santacruz y Román Núñez Muñoz, para analizar los estándares globales que rigen la preparación de futuros profesionales de la contabilidad.Durante la presentación, Hernández Vázquez hizo hincapié en la importancia de estos lineamientos emitidos por la Federación Internacional de Contadores (IFAC). También destacó que el interés público como objetivo central es fundamental para establecer requisitos de ingreso a los programas de formación que sean justos y proporcionales.Enfatizó que “estos criterios buscan asegurar que solo las personas con una probabilidad razonable de éxito accedan a la formación profesional, evitando barreras, pero manteniendo la integridad de la carrera”.De igual forma, el contador Hernández profundizó sobre el PIF 2; al respecto explicó que esta norma define la competencia técnica como la capacidad de aplicar el conocimiento profesional según estándares establecidos. En su presentación, señaló las áreas críticas de aprendizaje como la contabilidad financiera, auditoría, impuestos y finanzas, con niveles de competencia que varían de básico a intermedio según el área.Por su parte, la doctora Rosa Gutiérrez habló acerca de las novedades y la relevancia que tiene el PIF 4, el cual está centrado en el desarrollo profesional inicial respecto a valores, ética y actitudes profesionales. En la ponencia, indicó que la formación ética no es un complemento, sino el pilar fundamental que permite a los profesionales actuar en favor del interés público.De igual forma, puntualizó que los atributos clave que deben manifestarse en cada encargo profesional incluyen el cumplimiento irrestricto de los requerimientos de ética, el mantenimiento de la objetividad e integridad, la independencia de criterio y la diligencia debida. A su vez, abordó la importancia de la Norma Internacional de Gestión de Calidad (NIGC 1) y la NIA 220.Para dialogar sobre el PIF 3 se presentó Elmer Lara, quien aclaró que la formación del contador debe trascender el dominio técnico para integrar habilidades interpersonales y organizacionales que garanticen la excelencia en el servicio al interés público. Resaltó que, en las etapas iniciales de la carrera, el profesional requiere de una supervisión estrecha y una estructura de apoyo que permita la transición gradual hacia la autonomía.Advirtió sobre la importancia de este pronunciamiento, ya que se toma como requisito para elevar la calidad de la práctica contable y asegurar que el profesional sea un aliado estratégico en el área financiera.Para cerrar el foro, los panelistas versaron sobre las directrices que marcarán el ejercicio del contador frente a la evolución tecnológica y las nuevas dinámicas de gestión de equipos. Se recalcó que la comunicación transparente y la colaboración son fundamentales para mitigar riesgos y elevar la calidad de los servicios profesionales.
La digitalización financiera ya no es una tendencia futura, sino una realidad que redefine la forma en que las personas interactúan con el dinero. Bajo esta premisa se desarrolló el foro Fintech en acción: de la banca tradicional a la revolución digital, realizado el 16 de abril y organizado por la comisión de Prevención de Lavado de Dinero del Colegio, donde el especialista Alejandro Méndez Rueda expuso los principales cambios, retos y oportunidades del ecosistema financiero en México.Entrando al tema, el expositor ofreció un breve contexto para comprender la evolución del sistema bancario en el país, destacando hitos como la nacionalización de la banca en 1982 y su posterior privatización en los años noventa, proceso que permitió la entrada de nuevos competidores y capital extranjero, impulsando así la modernización del sector.En ese sentido, Méndez Rueda explicó que, aunque las funciones tradicionales de la banca se mantienen, su ejecución ha cambiado de manera significativa con la incorporación de herramientas digitales:Captación de recursos, ahora facilitada mediante plataformas digitales y apertura remota de cuentas Otorgamiento de crédito, apoyado en análisis automatizados y datos en tiempo real Facilitación de pagos, impulsada por herramientas como SPEI, CoDi y aplicaciones móviles Por otro lado, el ponente señaló que el avance tecnológico también ha fortalecido la supervisión del sistema financiero. Instituciones como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público continúan desempeñando un papel clave en la estabilidad del sector. También, destacó que la Ley Fintech de 2018 marcó un parteaguas al formalizar nuevas figuras tecnológicas y fomentar la inclusión financiera.Asimismo, hizo hincapié en que la transformación digital conlleva riesgos que no deben subestimarse. Entre los principales desafíos destacan:Incremento en fraudes digitales y esquemas de phishing Mayor dependencia tecnológica en la gestión financiera Diferencias en la protección de depósitos entre bancos tradicionales y plataformas digitales Ante este panorama, el especialista recomendó adoptar medidas de seguridad como la autenticación multifactor, el monitoreo constante de operaciones y la verificación del estatus regulatorio de las plataformas antes de utilizarlas.En otro orden de ideas, Méndez Rueda abordó el impacto de la digitalización en el ámbito fiscal, destacando la transición hacia un modelo de fiscalización electrónica. Explicó que este esquema se basa en cruces automatizados de información provenientes de CFDI, declaraciones, movimientos bancarios y registros contables, lo que permite a la autoridad realizar revisiones en tiempo real.De igual forma, enfatizó que la trazabilidad de las operaciones es un elemento clave en este nuevo modelo, ya que permite validar la congruencia de la información financiera, fiscal y laboral. En este sentido, herramientas como el REPSE y el SIDEIMSS resultan fundamentales para acreditar la materialidad de las operaciones, especialmente en servicios especializados.Finalmente, el expositor concluyó que el rol del contador público ha evolucionado significativamente. Más allá del registro de operaciones, ahora debe asumir una función estratégica y preventiva, enfocada en la validación de información, la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo en un entorno cada vez más digitalizado.