La ética como disciplina nos permite discernir entre el bien y el mal; asimismo, se dice que este conjunto de normas morales son la antítesis de la corrupción.
Ante este postulado el Colegio presentó el curso Ética en el servicio público, el 9 de noviembre, en el que se abordaron cuatro temas primordiales relacionados con esta disciplina: a) Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y su impacto en la administración pública; b) la ética pública frente a la corrupción; c) diagnóstico de la corrupción actual y la relación con el Código de Ética de la Administración Pública Federal y d) el Código de Ética en la Administración Pública Federal.
Las ponencias estuvieron a cargo de Adrián Castillo García, vicecoordinador del Comité de Derecho Laboral en la Anade; Óscar Diego Bautista, investigador en Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de la UAEMEX; Jaime rodríguez Alba, maestro en Sociología por la UCM (Universidad Complutense de Madrid); Héctor Torres Sánchez, líder de Contaduría Pública en la EBC; Alfredo Páez Herrera, jefe de la unidad de control y mejora de la Administración Pública Federal, quienes contaron con el apoyo de las coordinadoras Rosa María Cruz Lesbros, Lucelia Cuevas Rasgado y Laura Olivia Villaseñor Rosales, comisionadas técnicas de Contabilidad y Auditoría Gubernamental en el Colegio.
Adrián Castillo García, primer ponente de la tarde, habló del Convenio 190 de la OIT, el cual reconoce el derecho de toda persona a “un trabajo libre de violencia y acoso, en especial tratándose de las derivadas del acoso por razones de género, ya que constituyen una violación a los derechos humanos”.
Al respecto Castillo García comentó que el mundo laboral en México tuvo una gran transformación, en la que destacó la regulación a la Ley General del Trabajo, que deriva en una nueva relación entre las empresas, trabajadores, el Estado y la OIT.
El segundo tema versó en función de la ética frente a la corrupción a cargo de Diego Bautista, quien destacó que el tema de la corrupción es un problema mundial, no es exclusivo de un país; no obstante, el término puede tener diferentes acepciones.
“En un primer momento hay una versión económica de la corrupción. Cuando una persona obtiene beneficios en dinero por vías no convencionales o de forma indebida. En este caso intervienen dos partes: corruptor y corrompido. Cuando un servidor público pide dinero al ciudadano, estamos hablando de extorsión, pero si es a la inversa, si un ciudadano pide dinero al servidor público, entonces estamos hablando de soborno”.
En sus comentarios finales expresó que la corrupción genera desviación de recursos, incumplimiento de objetivos en los programas de gobierno, pobreza, desigualdad, desempleo, cuyos efectos se traducen en distintas formas de sufrimiento humano. En tanto, la ética aplicada conduce a una mayor responsabilidad en los gobernantes y a la defensa de los interese ciudadanos.
“La ética es un poderoso instrumento de control de la corrupción, por lo tanto necesitamos impulsar una cultura ética que llegue a todos los servidores públicos hasta lograr la interiorización de valores”.
En este sentido Jaime Rodríguez Alba, dijo que la corrupción es un acto intencional y que los códigos relacionados con la ética no tienen adecuados protocolos de cumplimiento ni tienen protocolos de socialización, por lo tanto, se quedan en una suerte de letra muerta; además, generan en las urbanizaciones algo que es terriblemente peligroso, que es una suerte de doble moral porque consiste en tener puesto en nuestra misión visión, valores, etcétera, cosas que suenan muy bonitas, pero en la práctica es totalmente contraria a eso, eso genera un sentimiento.
“Antes no teníamos nada. Hoy tenemos un Sistema Nacional Anticorrupción, 32 sistemas estatales anticorrupción y 2400 sistemas municipales anticorrupción. Hay comités de participación ciudadana, hay una secretaría ejecutiva, etcétera, y la corrupción sigue. Estamos dedicando los recursos y grandes recursos; sin embargo, algo no está funcionando”, por lo que exhortó a reforzar medidas para que la ética prevalezca más que la corrupción.
Entre tanto, Héctor Torres Sánchez participó con el tema Diagnóstico de la corrupción actual y la relación con el Código de Ética de la Administración Pública Federal, en el que puso sobre la mesa que a pesar de que el gobierno actual tenía como uno de los compromisos erradicar por completo la corrupción, ésta prevalece y los datos estadísticos como el Índice de Percepción de la Corrupción 2022, México sigue figurando con un alto índice, a pesar de los esfuerzos, pues México figura en el lugar 31 del ranking.
El contador Torres Sánchez argumentó que la experiencia internacional establece que la transparencia es uno de los más importantes antídotos contra la corrupción, favoreciendo la rendición de cuentas.
“La regla es simple. A mayor opacidad, mayor oportunidad para la incidencia de actos de corrupción”.
Para cerrar el evento, Alfredo Páez Herrera participó con el tema Código de Ética en la Administración Pública Federal, en el que destacó que el Código de Ética constituye un elemento de la política de integridad para el fortalecimiento de un servicio público ético e íntegro.
“El Código de Ética en la administración Pública Federal es un instrumento en el que se destacan los principios y valores fundamentales que sirven de guía para indicar qué conducta está prohibida y se establece un compromiso de lo que se espera de los servidores públicos”.
Referente a la importancia de los Códigos de Ética agregó que son un referente de un recordatorio moral y que invitan a reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones.
En lo que respecta al marco normativo en material de ética pública, Alfredo Páez mencionó que para ello se encuentra la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Ley General de Responsabilidades Administrativas, Ley General del sistema Nacional Anticorrupción, Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la Ley Federal de Austeridad Republicana.
Eventos recientes
En un acto que reafirma el compromiso con la profesionalización del servicio público, el Colegio llevó a cabo la firma de las minutas correspondientes al cierre de actividades 2025 y a la apertura del programa de capacitación 2026.El evento, realizado el 30 de marzo, contó con la participación de la licenciada Leidy Ramos Marín, titular de la Dirección Ejecutiva de Desarrollo de Personal y Derechos Humanos de la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF); la maestra Rosalía Ortega López, presidenta del Colegio; y la maestra María Luisa Ramírez Hernández, directora ejecutiva.Dentro de los acuerdos establecidos en la minuta, destaca la impartición de eventos técnicos, tales como la Semana Nacional de Contabilidad Gubernamental, la Semana Nacional de Auditoría Gubernamental y el Taller de Entrega-Recepción en la Administración Pública de la Ciudad de México, así como cursos especializados sobre conceptos, principios y finalidades de la administración pública local.Asimismo, se ratificó el cumplimiento de 300 horas de capacitación en cursos programados por el Colegio, así como la realización del evento Reformas Fiscales 2026, llevado a cabo de manera exitosa el pasado mes de febrero.En este sentido, ambas instituciones acordaron dar apertura a los cursos, con el objetivo de garantizar que las personas servidoras públicas continúen con su desarrollo profesional.Con estas acciones, el Colegio refrenda su compromiso como aliado estratégico del Gobierno de la Ciudad de México, al aportar excelencia técnica para el fortalecimiento del sistema de formación continua.
En el marco de la primera conferencia universitaria del Bienio 2026-2028, la institución llevó a cabo la sesión SAT y jóvenes emprendedores, lo que debes saber antes de iniciar, bajo un nuevo formato de mesa de discusión y preguntas y respuestas, con la participación de especialistas en materia contable.El evento, realizado este 26 de marzo, fue coordinado por el contador Miguel Ángel Ávila, y contó con la participación de Angélica Valladares López, Gabriel Valencia González y Carlos Montes Ojendis, quienes abordaron los principales retos y recomendaciones para quienes buscan emprender en un entorno fiscal digitalizado.Durante su intervención, la maestra Angélica enfatizó que el éxito de un emprendimiento no depende solo de una buena idea, sino de una adecuada planeación financiera y fiscal desde el inicio. Al respecto, señaló que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) debe visualizarse como un aliado estratégico y no como un obstáculo.Explicó que uno de los primeros pasos para emprender es la inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), así como la obtención de herramientas clave como la e.firma y el buzón tributario. Asimismo, destacó la relevancia de elegir correctamente el régimen fiscal y mantener un control adecuado de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI).Por su parte, Gabriel Valencia hizo hincapié en el alto nivel de digitalización del SAT, lo que permite a la autoridad monitorear en tiempo real el cumplimiento de las obligaciones. En este sentido, destacó que los emprendedores deben adaptarse a este entorno tecnológico y comprender las reglas fiscales como parte de un “tablero de ajedrez”.También, resaltó la importancia de conceptos como la razón de negocio y la materialidad de las operaciones y añadió que la asesoría contable debe evolucionar hacia un enfoque estratégico.En tanto, Carlos Montes coincidió en que, antes de preocuparse por el SAT, el emprendedor debe tener claridad sobre su modelo de negocio, ya que esto determinará sus obligaciones fiscales. Señaló que una correcta asesoría desde el inicio evita errores comunes, como la elección inadecuada del régimen o el incumplimiento de obligaciones.En virtud de lo anterior, coincidieron en que el entorno fiscal actual exige mayor rigor desde el inicio de operaciones. Entre los puntos clave, destacaron la necesidad de garantizar la materialidad de las operaciones, evitar la mezcla de finanzas personales y empresariales, y cumplir no solo con obligaciones fiscales, sino también con disposiciones en materia de seguridad social.Por último, los expertos concluyeron que la formalidad no solo permite cumplir con la ley, sino que abre la puerta a mayores oportunidades, como el acceso a financiamiento; y abrieron paso a la ronda de preguntas y respuestas por los participantes.
Con el objetivo de fortalecer la práctica profesional y promover una cultura organizacional basada en la excelencia, la comisión de Calidad de las Firmas de Contadores Públicos del Colegio llevó a cabo el 25 de marzo el curso Normas Internacionales de Gestión de Calidad 1 y 2 y NIA 220 Revisada, un espacio de análisis y actualización normativa que reunió a especialistas en la materia.Bajo la coordinación de Rosa Isabel Pedraza Curiel, el evento contó con la participación de José Ángel Lucio Bernal, Jorge Adrián Ramírez Soriano, Emilio Hernández Rodríguez, José Emilio Martínez Gutiérrez, Verónica Flores Acosta, Miguel Ángel Castillo Ruiz, Luis Eduardo Lazcano Luviano y Jorge Uriel Sánchez Cedillo, todos integrantes de la comisión organizadora.Durante la jornada, José Ángel Lucio Bernal destacó que el propósito central del curso es difundir la normatividad aplicable y compartir experiencias que permitan a las firmas implementar con éxito sistemas de gestión de calidad. Subrayó que este aspecto cobra especial relevancia ante las revisiones anuales del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, las cuales enfatizan el cumplimiento de dichos sistemas como medida para evitar consecuencias negativas.En su intervención, Jorge Adrián Ramírez Soriano explicó que la NIGC 1 establece la necesidad de diseñar, implementar y operar un sistema que garantice, con seguridad razonable, el cumplimiento de las responsabilidades profesionales y la emisión de informes adecuados. Enfatizó que la calidad debe entenderse como un proceso transversal dentro de la firma, que exige un enfoque proactivo y un liderazgo comprometido.Por su parte, Emilio Hernández Rodríguez abordó el proceso de valoración de riesgos, señalando que este debe partir de la identificación de objetivos de calidad, el reconocimiento de riesgos asociados y la implementación de respuestas para mitigarlos. Destacó la importancia de que este proceso sea continuo y adaptable a las características particulares de cada firma.En el ámbito de la relación con clientes, José Emilio Martínez Gutiérrez enfatizó la necesidad de realizar evaluaciones previas, o background checks, para analizar la integridad y valores éticos de los clientes potenciales, así como su impacto reputacional. También advirtió sobre los riesgos de dependencia financiera excesiva, que podrían comprometer la independencia del auditor.Verónica Flores Acosta resaltó que la NIGC 1 fortalece los requerimientos en materia de información y comunicación, al exigir objetivos de calidad medibles y una interacción efectiva con distintos actores, tanto internos como externos, definiendo claramente la naturaleza, oportunidad y alcance de estas comunicaciones.Uno de los puntos clave fue expuesto por Miguel Ángel Castillo Ruiz, quien señaló que la calidad en auditoría se construye de manera progresiva y no en una sola etapa. Explicó que las normas de gestión de calidad y la NIA 220 deben aplicarse de forma integral, destacando el papel del revisor de calidad como un agente independiente que cuestiona los juicios significativos del socio del encargo, sin que ello implique una segunda auditoría.En la misma línea, Luis Eduardo Lazcano Luviano profundizó en la aceptación y continuidad de clientes conforme a la NIA 220, describiéndola como un filtro preventivo esencial. Identificó tres factores clave: la integridad del cliente, la capacidad operativa de la firma y el cumplimiento de los principios éticos e independencia. Asimismo, subrayó la importancia de documentar adecuadamente estos procesos.Finalmente, Jorge Uriel Sánchez Cedillo abordó los recursos del encargo, clasificándolos en humanos, tecnológicos e intelectuales. Destacó que el uso adecuado de la tecnología puede mejorar la eficiencia y calidad, aunque advirtió sobre los riesgos de dependencia excesiva y la necesidad de capacitación constante. También subrayó la relevancia de contar con conocimiento actualizado y políticas bien documentadas.