Los avances tecnológicos están modificando rápidamente, no solo la forma en que las empresas hacen sus negocios, sino también la manera en que la auditoría interna aborda los riesgos y controles; por ello, el Colegio en coordinación con la comisión Sector Empresa Auditoría Interna, presentaron el 27 de octubre el curso Robotización de procesos para la auditoría interna, impartido por Raúl Vaca Castro e Iván Jiménez Carbajal, director y subdirector, respectivamente, de Auditoría Interna en Grupo México.
En su intervención, Vaca Castro comentó que hoy en día el auditor requiere tener herramientas tecnológicas que le apoyen para cumplir los objetivos establecidos, por lo que debe de invertir el mayor tiempo posible al análisis de la información y no a la obtención y presentación de los datos.
Consideró que cada empresa debe contar con un plan anual de auditoría, el cual será desarrollado y ejecutado por el equipo de control interno de cada entidad, cuya finalidad es planificar y establecer los objetivos a cumplir a lo largo del año para evaluar y mejorar la eficacia de los procesos de operación, control y gobierno.
Comentó que las organizaciones están comenzando a reconocer el valor que la auditoría interna les aporta; sin embargo, señaló que es importante mantener el foco en las actividades básicas de los profesionales, ya que sus funciones se han ajustado a un modelo más exigible para la evaluación y análisis de riesgos.
Dentro de las ventajas de la automatización y análisis de datos, Jiménez Carbajal destacó que establecen estrategias de auditoría continua, además de adquirir datos, brindar informes y resultados de gestión, en este sentido puntualizó que, para tener los resultados deseados, se tiene que definir qué procesos sí se pueden automatizar.
A lo largo de la plática y para entender el proceso de implementación de las herramientas digitales, los ponentes presentaron algunas de las aplicaciones que Grupo México emplea para eficientar sus procesos de auditoría.
Eventos recientes
El Colegio de la Contaduría Pública de México refrendó su compromiso con la ética y la sostenibilidad al recibir, por segundo año consecutivo, el distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR), en el marco del Foro 2026 MiPyMEs. Negocios sostenibles: entienden, atienden y transforman, realizado el 13 de octubre en el Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones del World Trade Center Ciudad de México.La estatuilla fue recibida por Rosalía Ortega López, presidenta del Colegio, quien estuvo acompañada por María Luisa Ramírez Hernández, directora ejecutiva, y Wuendy Karina González Arias, jefa del Sistema de Gestión de Calidad.En una entrevista previa a la entrega, Ortega López destacó que mantener el distintivo implica un trabajo continuo de revisión y mejora de los procesos institucionales, a fin de integrar la responsabilidad social en ámbitos como la sostenibilidad, el impacto social y el gobierno corporativo. Asimismo, subrayó que actuar con congruencia entre los principios que se promueven y las acciones que se realizan es fundamental para una profesión como la contaduría, basada en la ética y la transparencia.Otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), el distintivo ESR reconoce a las organizaciones que incorporan prácticas responsables en su gestión. Para el Colegio, mantenerlo representa un compromiso compartido que involucra a sus integrantes y requiere fortalecer continuamente una cultura institucional ética y responsable.
Este 10 de octubre, el Colegio de la Contaduría Pública de México fue sede del foro Sostenibilidad aplicada a donatarias autorizadas, un espacio de análisis que se enfocó en los crecientes desafíos que enfrenta el sector de las organizaciones sin fines de lucro en materia de transparencia, rendición de cuentas, sostenibilidad financiera y generación de impacto social. El evento contó con la participación de Dina Moreno Uribe, Sergio Sánchez Arciniega y Manuel Jesús Cárdenas Espinosa, bajo la moderación de Noé Wong Serna.Durante su intervención, Cárdenas Espinosa ofreció una revisión histórica del desarrollo sostenible, remontándose a hitos como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano y al Informe Brundtland, para posteriormente establecer una distinción conceptual clave entre sustentabilidad y sostenibilidad.Además, destacó la evolución de la administración organizacional desde enfoques reactivos hasta modelos transversales de creación de valor, subrayando la importancia de asesorar a las donatarias para fortalecer sus estructuras internas y financieras. “De esta forma se garantiza un impacto social perdurable y un riguroso cumplimiento normativo”, aseguró.En la misma línea, Dina Moreno presentó el panorama global de estándares y marcos de sostenibilidad que articulan la rendición de cuentas internacional. Al respecto, detalló la relevancia de alinear las estrategias institucionales con referentes de propósito general como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, y explicó el funcionamiento de las normativas de reporte multidimensional para comunicar de manera integral los impactos económicos, sociales y ambientales a los grupos de interés clave.Por su parte, el contador Sánchez Arciniega abordó la aplicabilidad práctica de estos conceptos mediante el análisis de un caso ilustrativo en una donataria educativa, demostrando cómo traducir la teoría en una contribución trazable a través de un flujo estructurado de cuatro etapas que parte de un programa específico, se traduce en un indicador medible y se respalda con evidencia documental sólida.Asimismo, recalcó la utilidad de utilizar métricas específicas por industria para identificar asuntos con verdadera significancia financiera e impacto ambiental, contrastando sectores como el manejo forestal con la gestión de residuos, donde la atención se concentra en las emisiones de metano y las toneladas de materiales reciclados para incidir directamente en la continuidad operativa.Los panelistas coincidieron en que la consolidación de las organizaciones sin fines de lucro exige la adopción transversal de cuatro ejes fundamentales para la gestión institucional. Estos comprenden una gobernanza clara orientada a la supervisión y gestión de riesgos, una estrategia alineada a la visión a futuro de la entidad, metodologías rigurosas para la identificación y monitoreo de riesgos y el establecimiento de métricas y objetivos concretos para medir el desempeño y el grado de avance institucional.
El Colegio presentó, del 5 al 9 de octubre, la 45.ª Semana de la Contaduría Pública, evento que tuvo como eje temático las tendencias, cambios normativos e innovaciones que están transformando el ejercicio de la profesión contable. Durante estos cinco días, especialistas analizaron temas fiscales, gubernamentales, empresariales, normativos, éticos, tecnológicos y de sostenibilidad, con el propósito de aportar elementos para la actualización y toma de decisiones.En este marco, Alfredo Cristalinas Kaulitz presentó una perspectiva sobre la evolución de la auditoría y su relación con la transformación tecnológica. Explicó que la actividad pasó de una primera etapa caracterizada por la revisión manual de documentos físicos a una segunda etapa marcada por el uso de hojas de cálculo; posteriormente, se incorporó el análisis masivo de datos mediante big data y la Inteligencia Artificial (IA) generativa y los modelos de lenguaje.Ante este escenario, Cristalinas subrayó que la evolución tecnológica debe acompañarse de principios de ética y gobernanza algorítmica, debido a que la supervisión ya no puede concentrarse exclusivamente en el código, sino también en los efectos que las herramientas digitales generan sobre los procesos de decisión.Por su parte, Alfonso Chávez Fierro, investigador en el Banco de México, señaló que la transformación digital de la contabilidad gubernamental no consiste en trasladar documentos físicos a formatos electrónicos, sino en rediseñar los procesos desde su origen y convertir los datos fiscales y presupuestarios en activos estratégicos para anticipar riesgos y optimizar el gasto.Explicó que la IA puede agilizar procesos como las conciliaciones bancarias, la validación contable y la identificación de desviaciones presupuestales, lo que modifica el papel del contador público y lo orienta hacia una función de análisis e interpretación de información.En materia de transparencia y protección de datos, Javier Gopar Jerónimo abordó los desafíos que implica la gestión ética de la información y el cumplimiento normativo, destacando que ambos elementos se han convertido en componentes relevantes para preservar la confianza empresarial y la seguridad institucional.En otro de los paneles, Luz Colín Campos y Miguel Morales García analizaron los elementos que deben considerarse para fortalecer una defensa fiscal, particularmente en operaciones que involucran pagos al extranjero. Los especialistas plantearon que la defensa debe construirse desde antes de la facturación y articular el contrato, la evidencia, la sustancia económica y los precios de transferencia.Edyth Ramírez Sánchez y Antonio Alberto Vela Peón abordaron, a su vez, diversas disposiciones fiscales relacionadas con la auditoría y el control tributario. Entre ellas destacaron los artículos 29-A Bis, 42 y 49 Bis, así como sus efectos en la verificación de operaciones respaldadas por CFDI, las visitas domiciliarias, la suspensión de sellos digitales y los plazos para presentar pruebas. Fabiola López Dorantes y José Luis Ortiz Coronado centraron su participación en la Manifestación de Valor Electrónica (MVE) y en la integración del expediente electrónico, con énfasis en sus implicaciones para el dictamen fiscal correspondiente a 2026. El análisis permitió vincular el cumplimiento de estas obligaciones con la adecuada integración y disponibilidad de la información que sustenta las operaciones.Sobre la IA también dialogaron Dulce María Villa Pérez, Javier García Sabaté Payro y Luis Leonardo López Juárez, quienes analizaron su incorporación al entorno laboral y los riesgos asociados con un uso sin capacitación suficiente.Señalaron que una proporción importante de los empleados utiliza herramientas de IA, principalmente para buscar información, redactar correos y elaborar resúmenes, aunque una parte relevante lo hace sin capacitación formal y, en algunos casos, sin conocimiento de sus empleadores.En esta misma línea, Juan Manuel Díaz Martínez, Diego Tomás Del Pozzo Alarcón y Jaime Montiel Uribe abordaron la generación de valor a partir de la integración de Inteligencia Artificial, capital de trabajo y gobernanza financiera. Su planteamiento partió de la necesidad de evolucionar de una función centrada en explicar resultados históricos hacia una gestión orientada a generar mejoras futuras. En materia de sostenibilidad y cumplimiento, Yaneli Cruz Alvarado y Carlos Carrillo Contreras analizaron las principales novedades en las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS), a un año de su implementación, mientras que Luz Berenice Trujillo Mendieta y Karen Rueda Calvo revisaron la evolución de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI) y las novedades en sus reglas de carácter general.En el último día de actividades, Óscar López Hernández, gerente de innovación en CONTPAQi, presentó casos prácticos sobre la relación entre contabilidad e IA y sobre los mecanismos de vigilancia informática empleados por las autoridades fiscales y las empresas.En tanto, Graciela Rojas Mejía y Eduardo Sánchez Lemoine analizaron los temas principales del Paquete Económico 2027; entre los asuntos revisados estuvieron la limitación de deducciones, el tratamiento de pérdidas fiscales, el nuevo coeficiente de utilidad, el límite a la deducción de intereses netos y los ajustes al Régimen Simplificado de Confianza (Resico). Rojas Mejía explicó que la propuesta se dirige a determinadas personas morales residentes en México y contempla restricciones a la deducción de gastos mediante distintos umbrales, lo que puede generar efectos en la utilidad fiscal y en el impuesto a pagar. Como cierre de la semana, la árbitra Karen Díaz compartió una conferencia magistral en la que vinculó su trayectoria profesional con principios aplicables al ejercicio de la Contaduría Pública. A partir de su experiencia, desde sus inicios en canchas de tierra hasta su participación en Qatar 2022 como integrante del primer trío de mujeres que dirigió un partido de un Mundial varonil, explicó las exigencias físicas y mentales del arbitraje, así como la responsabilidad de tomar decisiones de manera constante bajo presión.Su experiencia le permitió establecer un paralelismo con la profesión contable, en la que también se requiere preparación, firmeza, serenidad y apego a las reglas. Díaz destacó que la participación de hombres y mujeres no debe plantearse en términos de competencia, sino de complementariedad, y que la autoridad profesional se construye a partir de la preparación, la convicción y el compromiso con el cumplimiento de las reglas.