Sin lugar a duda la pandemia por Covid-19 llegó a renovar la forma de trabajo que se venía manejado de años atrás, ahora la modalidad a distancia o teletrabajo ha llegado para quedarse en las empresas. En este sentido y para entender de qué manera se regulará en México, la comisión de Seguridad Social del Colegio presentó el curso Ley del Teletrabajo, NOM 37.
El evento realizado el 19 de julio, contó con las participaciones de Rubén Darío Dávalos Palomera, Cristina Zoé Gómez Benavides y Carlos Mario de la Fuente Aguirre, todos integrantes de la comisión organizadora, quienes brindaron a detalle los pormenores de la Norma Oficial Mexicana (NOM) 037 que entrará en vigor en diciembre del presente año.
Entrando de lleno al tema, Dávalos Palomera habló sobre la evolución del teletrabajo hasta la fecha, así como del proceso que la autoridad ha ido implementando para llegar a la regulación que hoy en día se ve reflejada en la NOM 037, que, a resumidas palabras del orador, su proceso se dividió en dos etapas:
A manera de recordatorio, comentó que el teletrabajo es una forma de organización laboral subordinada que consiste en realizar el trabajo en lugares distintos al establecimiento del patrón por lo que no requiere de la presencia física del empleado ya que se utilizan primordialmente las tecnologías de la información y la comunicación para el contacto y mando entre el teletrabajador y el patrón. “El teletrabajador, son todos aquellos empleados que estén más del 40% de su tiempo laborando en un lugar diferente a su centro de trabajo y que usen herramientas tecnológicas para desarrollar el mismo”.
En su turno, Gómez Benavides aclaró que, de acuerdo con la nueva normatividad, el centro de trabajo deberá realizar un pago mensual a sus teletrabajadores por concepto de costos derivados del teletrabajo, el cual contemplará el servicio de internet y la parte proporcional de la energía eléctrica.
Respecto a las herramientas de trabajo, los ponentes indicaron que la norma detalla que los empleadores deben ofrecer a sus teletrabajadores una computadora, tableta o teléfono celular inteligente, así como una impresora y la tinta para su uso, esto dependiendo de sus actividades específicas. También, de acuerdo con la publicación, se tendrá que proporcionar un escritorio, así como una silla ergonómica y los aditamentos necesarios para realizar sus actividades.
Otra de las responsabilidades descritas fue la de cumplir con el derecho de los trabajadores a un descanso adecuado, establecer límites saludables al uso de dispositivos electrónicos en el lugar de trabajo, fomentar la salud mental y física, y abordar los síntomas de estrés laboral.
En cuanto a las obligaciones por parte de los teletrabajadores se desatacaron las siguientes:
Durante la presentación, los expositores detallaron las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, explicando así los agentes físicos, factores ergonómicos y los riegos psicosociales; además de debatir diversas disyuntivas relacionadas a las obligaciones de los empleadores y los teletrabajadores, como acordar el monto de apoyo por el pago de electricidad e internet sin ningún parámetro o bajo qué circunstancias se estará ante un accidente de trabajo y en cuáles no.
Finalmente, se comentó que el teletrabajo no es permanente ya que la regulación contempla que la figura sea reversible; refiriéndose a que el trabajador pueda regresar a las actividades presenciales cuando ocurra una alteración en las condiciones de seguridad y salud, o porque sea mejor a los intereses del empleado.
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La comisión de Peritos Contables en la Impartición de Justicia del Colegio realizó el pasado 20 de junio el curso Pericial contable sobre la materialidad de operaciones cuestionadas, impartido por Guadalupe González Lobato y Ricardo Landín Quinto, integrantes de la comisión organizadora, bajo la coordinación de Maribel Ballesteros Celaya.Durante la exposición, se comentó que la prueba pericial contable constituye uno de los medios probatorios técnicos más relevantes en los procedimientos tributarios y contenciosos administrativos, al permitir que los órganos jurisdiccionales cuenten con elementos especializados para valorar hechos relacionados con la contabilidad, la auditoría, las finanzas y los sistemas contables.Los ponentes subrayaron que este tipo de prueba resulta especialmente importante en la actualidad para acreditar la materialidad y existencia de las operaciones fiscales frente a presunciones de simulación por parte de la autoridad. Asimismo, señalaron que para que una prueba pericial sea admitida y valorada eficazmente debe cumplir requisitos procesales como la pertinencia, la idoneidad y la oportunidad de su presentación.Durante la sesión también se explicó que un dictamen pericial sólido debe sustentarse en una metodología objetiva y documentada, capaz de establecer una trazabilidad clara entre registros contables, estados financieros, movimientos bancarios, flujos económicos y comprobantes fiscales digitales por Internet (CFDI). Se enfatizó que la función del perito consiste en emitir opiniones técnicas sustentadas en evidencia documental, sin invadir atribuciones que corresponden exclusivamente a la autoridad jurisdiccional.Otro de los temas abordados fue la intervención del perito tercero en discordia cuando los dictámenes presentados por las partes resultan contradictorios. Se comentó que este especialista actúa como un auxiliar independiente de la justicia, encargado de emitir una opinión técnica imparcial que contribuya a reducir la incertidumbre y a reconstruir objetivamente la realidad económica de las operaciones analizadas.Asimismo, se revisó la evolución de los procesos de fiscalización en México y la manera en que la autoridad fiscal ha fortalecido sus mecanismos de revisión. Los expositores señalaron que actualmente ya no basta con exhibir facturas, contratos o registros contables de manera aislada, sino que es necesario demostrar la trazabilidad financiera de las operaciones, la capacidad operativa de las partes involucradas, la existencia de infraestructura suficiente y una razón de negocios que justifique la operación realizada.También se comentaron los riesgos asociados a la simulación de operaciones y las consecuencias que pueden derivarse de estas prácticas, entre ellas el rechazo de deducciones, la imposición de sanciones económicas e incluso posibles implicaciones penales.Finalmente, se destacó que, ante los actuales esquemas de fiscalización, la acreditación de la materialidad de las operaciones representa uno de los principales desafíos para los contribuyentes, por lo que la participación de los peritos contables resulta cada vez más relevante para aportar certeza técnica y contribuir a una adecuada impartición de justicia.
El Colegio presentó, este 15 y 16 de junio, el foro Fiscalización del SAT, IMSS y resoluciones de tribunales con el objetivo de dar a conocer los principales riesgos fiscales para lo que resta del año, así como las herramientas para anticipar revisiones, atender requerimientos y reducir contingencias para los contribuyentes.A lo largo del encuentro, especialistas fiscales analizaron el panorama en México a partir de la reciente reforma fiscal, el plan estratégico del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y los criterios administrativos y jurisdiccionales más relevantes. Para comenzar, Ángel Turanzas Díaz expuso el Plan de Fiscalización del SAT, el cual prioriza una recaudación más eficiente mediante el uso intensivo de información digital. Destacó que la autoridad buscará incrementar la fiscalización y facilitar el cumplimiento voluntario.Además, destacó que las principales acciones de este plan son el fortalecimiento del prellenado de declaraciones con base en el Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI), la precarga de información financiera y la simplificación de formatos. Asimismo, explicó que se ampliará la presencia institucional mediante módulos de atención y oficinas móviles con servicios más accesibles.Sin embargo, advirtió que la fiscalización será más selectiva. “El SAT enfocará sus auditorías en contribuyentes con conductas de riesgo, como operaciones con empresas factureras, pérdidas fiscales recurrentes, discrepancias en ingresos, abusos de estímulos fiscales o inconsistencias en comercio exterior”.Por su parte, Jorge Hernández Lara detalló que la fiscalización estará marcada por una mayor coordinación entre autoridades fiscales y de seguridad social. El uso del CFDI de nómina como fuente única de información permitirá cruces automáticos en tiempo real entre SAT, Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) e Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).“Esta interconectividad facilita la detección de discrepancias entre ingresos declarados y salarios reportados, así como prácticas irregulares”, puntualizó.Asimismo, versó sobre la correcta gestión de las horas extras, particularmente ante la implementación gradual de la jornada laboral de 40 horas, lo que, en voz del especialista, implicará nuevos retos de cumplimiento para las empresas.Cecilia Bustamante Bejarano abordó los mecanismos de fiscalización más utilizados por la autoridad, como cartas invitación, vigilancia profunda y revisiones electrónicas. Subrayó la importancia de sustentar adecuadamente las deducciones y demostrar la materialidad de las operaciones.En materia jurídica, Carlos Rubio Rojas explicó los criterios más relevantes del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) y del SAT. Señaló que no todos los actos de la autoridad son impugnables, como es el caso de cartas invitación o formularios múltiples de pago, al no constituir resoluciones definitivas.Precisó cuándo un crédito fiscal adquiere firmeza y los plazos con los que cuentan los contribuyentes para ejercer su defensa. En caso de omisión, la autoridad puede proceder al cobro coactivo.Finalmente, Jorge Fuentes Pérez destacó el impacto práctico de la fiscalización en las empresas y la necesidad de implementar estrategias preventivas desde la contabilidad; por ello, recomendó fortalecer la verificación de CFDI, optimizar sistemas electrónicos y utilizar checklist de riesgos fiscales para anticipar posibles contingencias.
La inteligencia artificial, la automatización y el análisis avanzado de datos están transformando aceleradamente la manera en que se realizan los trabajos de auditoría financiera. Con el propósito de explorar estas tendencias y sus implicaciones para la profesión, la comisión de Auditoría del Colegio organizó el foro IA y nuevas tecnologías a utilizar en la auditoría financiera, celebrado el pasado 15 de junio.La actividad fue coordinada por Juan Ramón Carcaño López, integrante de la comisión de Auditoría, y contó con la participación de Carina Herrera Escalante, socia de Auditoría en KPMG; Jorge Alejandro Zúñiga García, director de Auditoría de TI en KPMG; y Jaime González Bosch, manager senior en la misma firma.Durante la sesión, los especialistas coincidieron en que la auditoría financiera vive un proceso de evolución impulsado por la tecnología. Explicaron que las herramientas digitales permiten automatizar tareas operativas que tradicionalmente demandaban una gran cantidad de tiempo, lo que abre la posibilidad de que los auditores concentren sus esfuerzos en actividades de análisis, evaluación de riesgos y emisión de juicios profesionales.Los expositores señalaron que las inversiones realizadas por las firmas en soluciones tecnológicas han permitido mejorar significativamente la cobertura y profundidad de las revisiones. Gracias al análisis de grandes volúmenes de información, es posible examinar poblaciones completas de datos y reducir considerablemente el uso de muestras tradicionales, logrando revisiones más precisas y eficientes.Un aspecto central de la conferencia fue la explicación de conceptos esenciales relacionados con la inteligencia artificial generativa. Los participantes conocieron la importancia de diseñar prompts efectivos para obtener respuestas útiles, así como los riesgos asociados a las denominadas alucinaciones, es decir, respuestas generadas por la IA que pueden contener información incorrecta o sin sustento.Ante estas limitaciones, los especialistas enfatizaron que la supervisión humana sigue siendo indispensable. Bajo el principio de human on the loop, recordaron que la responsabilidad final sobre la información, las conclusiones y las decisiones continúa recayendo en el profesional, independientemente de las herramientas tecnológicas utilizadas.Asimismo, se abordó la relevancia de la gobernanza de datos y de la protección de la información confidencial. Los ponentes advirtieron que el uso indiscriminado de plataformas abiertas puede representar riesgos para la privacidad de los clientes, por lo que recomendaron establecer políticas claras, controles adecuados y mecanismos de supervisión que permitan aprovechar los beneficios de la tecnología sin comprometer la seguridad de la información.La conferencia también ofreció un panorama a las herramientas que están marcando tendencia en el sector. Entre ellas destacaron la inteligencia artificial generativa, las plataformas de análisis de datos, la automatización robótica de procesos (RPA) y los agentes inteligentes. Estos últimos representan una nueva generación de sistemas capaces no solo de responder preguntas, sino también de planificar actividades, ejecutar tareas y coordinar procesos de forma autónoma.A través de ejemplos prácticos, los asistentes observaron cómo estas soluciones pueden aplicarse en actividades cotidianas de auditoría, desde la clasificación automática de correos electrónicos y la extracción de información de facturas hasta la actualización de archivos financieros y la elaboración de análisis preliminares para la toma de decisiones.Los expositores subrayaron que la adopción tecnológica no debe verse como un proceso exclusivo de las grandes organizaciones. Por el contrario, recomendaron implementar estrategias graduales que contemplen proyectos piloto, capacitación y la identificación de casos de uso con beneficios tangibles. De igual forma, destacaron la importancia de fomentar espacios de colaboración entre generaciones mediante esquemas de reverse mentoring, que permitan combinar conocimientos tecnológicos con experiencia profesional.Como conclusión, se destacó que el verdadero valor de la inteligencia artificial no radica únicamente en la automatización, sino en su capacidad para potenciar las habilidades humanas. En este contexto, la auditoría del futuro demandará profesionales capaces de integrar tecnología, criterio profesional y pensamiento crítico para responder a un entorno empresarial cada vez más dinámico y digitalizado.